{"id":9958,"date":"2025-12-02T00:26:47","date_gmt":"2025-12-01T23:26:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.blogsmenesiano.com\/abrirlosoidosdelcorazon\/?p=9958"},"modified":"2025-12-01T23:02:42","modified_gmt":"2025-12-01T22:02:42","slug":"no-se-puede-amar-lo-que-no-se-conoce","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.blogsmenesiano.com\/abrirlosoidosdelcorazon\/2025\/12\/02\/no-se-puede-amar-lo-que-no-se-conoce\/","title":{"rendered":"No se puede amar lo que no se conoce"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/docs.google.com\/forms\/d\/1GpISptUYYysc5UdH2Td93WzUQlLkqrxB1GzhhWAm3mI\/preview\">AUDITOR\u00cdA<\/a><\/strong> (completar por el educador)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogsmenesiano.com\/abrirlosoidosdelcorazon\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2025\/11\/WhatsApp-Image-2025-11-30-at-10.21.18.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-9959\" src=\"http:\/\/www.blogsmenesiano.com\/abrirlosoidosdelcorazon\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2025\/11\/WhatsApp-Image-2025-11-30-at-10.21.18.jpeg\" alt=\"\" width=\"354\" height=\"467\" srcset=\"http:\/\/www.blogsmenesiano.com\/abrirlosoidosdelcorazon\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2025\/11\/WhatsApp-Image-2025-11-30-at-10.21.18.jpeg 354w, http:\/\/www.blogsmenesiano.com\/abrirlosoidosdelcorazon\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2025\/11\/WhatsApp-Image-2025-11-30-at-10.21.18-227x300.jpeg 227w\" sizes=\"(max-width: 354px) 100vw, 354px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Este a\u00f1o 2025 estamos celebrando los 600 a\u00f1os de la llegada de los primeros gitanos a Espa\u00f1a.<br \/>\nHoy, en recuerdo agradecido de esos 600 a\u00f1os, leeremos una historia: <strong>\u00abNo se puede amar lo que no se conoce\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Con estas palabras, la joven Manuela recibe en su cumplea\u00f1os un precioso y misterioso joyero, regalo de su abuela, que \u00fanicamente se abre al formular la pregunta correcta. \u201c\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tengo?, \u00bfqu\u00e9 hay dentro de la caja?, <strong>\u00bfqui\u00e9n soy?\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>En su interior, Manuela encuentra prendas de ropa y varios objetos: <strong><em>una falda, un clavo, un anillo de oro, una cachava y una pluma estilogr\u00e1fica<\/em><\/strong>. Estos objetos, aparentemente inconexos y extra\u00f1os, llevar\u00e1n a la curiosa y valiente ni\u00f1a a vivir una verdadera aventura: la de su propia historia, que es en realidad la historia de todos los gitanos y gitanas que durante 600 a\u00f1os han ido tejiendo los coloridos y brillantes hilos de su trayectoria: identidad, valores y cultura que, a su vez, se entrelazan con los que forjan el diverso mosaico de la historia y cultura de Espa\u00f1a. El precioso joyero que recibe de su abuela es el legado de quienes le precedieron, y cuyas vidas nutrieron una cultura que Manuela conocer\u00e1, amar\u00e1 y abrazar\u00e1 como propia.<\/p>\n<p><strong>La caja de Manuela<\/strong><\/p>\n<p><em>Una enorme tarta adornada con crema de chocolate y fresas presid\u00eda la mesa. Manuela la miraba con admiraci\u00f3n mientras ayudaba a su madre a colocar las bandejas con bocadillos. Estaba tan nerviosa que no pod\u00eda permanecer quieta. El sal\u00f3n estaba precioso. Los globos de colores y las brillantes guirnaldas anunciaban el ambiente festivo. No ve\u00eda el momento en que sus compa\u00f1eros de clase llegaran a su casa. Rega\u00f1\u00f3 varias veces a sus hermanos peque\u00f1os, que, impacientes, asomaban sus dedos por debajo de la mesa para intentar atrapar alguna golosina. Los hab\u00eda citado a las cinco, pero eran las seis y ninguno hab\u00eda llamado al timbre de su puerta.<br \/>\n\u2014Es tarde \u2014asumi\u00f3 con tristeza\u2014. Y no ha venido nadie. Ninguno de mis compa\u00f1eros.<br \/>\nSus padres se miraban preocupados. Se tem\u00edan lo peor. La tristeza de su hija aumentaba por momentos. La ni\u00f1a ten\u00eda la mirada perdida, fija sobre los dulces y aperitivos que hab\u00edan preparado con tanto esmero. Dos horas despu\u00e9s, Manuela se dio por vencida. Entr\u00f3 en su habitaci\u00f3n cabizbaja. Se mir\u00f3 al espejo y observ\u00f3 con atenci\u00f3n sus ojos negros enrojecidos por el llanto. Su piel morena brillaba al reflejar los rayos de luz que entraban por su ventana. La pena que sent\u00eda se hizo un nudo en su pecho. Se sent\u00f3 en la cama y comenz\u00f3 a llorar en silencio.<br \/>\n\u2014Es porque soy gitana, mama \u2014susurr\u00f3, abraz\u00e1ndose a su madre.<br \/>\n\u2014Manuela, no es tu culpa. Eres nueva en el colegio. A veces cuesta un poco hacer amigos.<br \/>\n\u2014Mama, nadie quiere ir a casa de unos gitanos. Me lo dijo una ni\u00f1a en el recreo.<br \/>\nLas manos de su madre se posaron con suavidad en sus mejillas. A trav\u00e9s del espejo busc\u00f3 la mirada de su marido, que las escuchaba fuera de la habitaci\u00f3n. \u00c9l entendi\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento. Ten\u00edan que d\u00e1rselo ya.<br \/>\n\u2014Entiendo que est\u00e9s triste, pero no te puedes rendir \u2014le dijo\u2014. Lo que te ha pasado hoy, aunque ahora sientas que es algo triste, que te duele, se va a convertir en algo bonito que no olvidar\u00e1s nunca.<br \/>\n\u2014No hay nada bonito en que nadie te quiera, mama.<br \/>\n\u2014Somos muchos los que te queremos. Tu familia es muy grande.<br \/>\n\u2014\u00bfY por qu\u00e9 mis compa\u00f1eros no me quieren?<br \/>\n\u2014S\u00e9 que te va a costar un poco entender esto, pero <strong>no se puede amar lo que no se conoce<\/strong>.<br \/>\n\u2014Pues me gustar\u00eda que me conociesen. Que supiesen qu\u00e9 es ser gitana. Pero \u00bfc\u00f3mo?<br \/>\n\u2014Para eso estamos nosotros, tu familia. No est\u00e1s sola, Manuela. Vamos a ayudarte. Y vamos a empezar por un regalo muy especial. Un regalo que te dej\u00f3 tu abuela antes de marcharse.<br \/>\n\u2014\u00bfMi abuela dej\u00f3 un regalo para m\u00ed?<br \/>\n\u2014Y no es un regalo cualquiera. Est\u00e1 en su cuarto.<br \/>\nManuela se levant\u00f3 de un salto y corri\u00f3 hacia la habitaci\u00f3n que hab\u00eda pertenecido a su abuela. Empuj\u00f3 la puerta despacio. Estaba nerviosa por ver su regalo, pero no pod\u00eda evitar sentir nostalgia al encontrarse con sus recuerdos. Su abuela hab\u00eda sido maestra y aquel era el cuarto donde sol\u00eda leer, donde se sentaba a preparar sus clases. La echaba mucho de menos. Se sorprendi\u00f3 cuando vio que, en medio de la habitaci\u00f3n, sobre la mesa, hab\u00eda una caja enorme. Manuela no sab\u00eda que en ella encontrar\u00eda mucho m\u00e1s que respuestas.<\/em><\/p>\n<p>La persiana estaba a medio bajar. La luz tibia ca\u00eda en vertical sobre la caja de madera, d\u00e1ndole un aspecto m\u00e1gico. Despacio, como si entrara en otro mundo, se acerc\u00f3 a ella. La puerta se cerr\u00f3 a su espalda. Ni su padre ni su madre ni sus hermanos hab\u00edan entrado con ella. Estaba sola frente a la caja. Era un joyero de grandes dimensiones. Y ten\u00eda una cerradura. Manuela contuvo el aliento. Puso las manos sobre \u00e9l y un escalofr\u00edo le recorri\u00f3 el cuerpo. Le dio la sensaci\u00f3n de que su abuela estaba all\u00ed con ella. Casi pod\u00eda o\u00edrla susurrar:<br \/>\n&#8211; \u00abAdelante, adelante\u00bb.<br \/>\nLa abuela Manuela hab\u00eda sido una mujer valiente, como tambi\u00e9n lo era ella. Se sorbi\u00f3 los mocos y se restreg\u00f3 los ojos. Ilusionada, trat\u00f3 de abrir aquel enorme joyero, pero estaba cerrado con llave. Entonces, all\u00ed, junto al cofre, lo vio. Era un sobre con su nombre:<br \/>\n\u00abManuela\u00bb.<br \/>\nLo abri\u00f3 impaciente. Ley\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00abLa caja de las respuestas. Una pregunta la abre. Una pregunta la cierra\u00bb.<br \/>\nLa ni\u00f1a se mordi\u00f3 el labio. \u00bfUna pregunta? \u00bfY cu\u00e1l ser\u00eda? Estuvo pensando un rato. Prob\u00f3 con algunas:<br \/>\n&#8211; \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay dentro de la caja?\u00bb, \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os cumplo?\u00bb, \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no ha venido nadie a mi cumplea\u00f1os?\u00bb.<br \/>\nPero la cerradura segu\u00eda inm\u00f3vil. Mir\u00f3 a su alrededor, a ver si se le ocurr\u00eda algo. Vio su imagen fugaz en el espejo de la abuela. Apenas una sombra en la que no se pod\u00eda saber qui\u00e9n era esa ni\u00f1a delgada y despeinada. \u00a1Eso era! Se agach\u00f3 y le dijo en un susurro a la cerradura de la caja:<br \/>\n<strong>\u2014\u00bfQui\u00e9n soy?<br \/>\n<\/strong>Una luz centelle\u00f3 en la cerradura y el joyero se abri\u00f3 con un leve tintineo. Despacio, levant\u00f3 la tapa. Su rostro se ilumin\u00f3 con el resplandor de su interior. Dentro hab\u00eda una prenda de ropa y varios objetos. Cogi\u00f3 uno al azar: un clavo. Lo dej\u00f3 y tom\u00f3 otro: un anillo de oro. \u00bfQu\u00e9 significaba todo aquello? Despleg\u00f3 de nuevo la hoja del sobre y le dio la vuelta buscando alguna instrucci\u00f3n. Puso el papel contra la ventana y all\u00ed estaban: letras invisibles que aparec\u00edan al trasluz. Cada objeto con su due\u00f1o, cada pieza en este sue\u00f1o la memoria te traer\u00e1 y la respuesta tendr\u00e1s&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AUDITOR\u00cdA (completar por el educador) Este a\u00f1o 2025 estamos celebrando los 600 a\u00f1os de la llegada de los primeros gitanos a Espa\u00f1a. Hoy, en recuerdo agradecido de esos 600 a\u00f1os, leeremos una historia: \u00abNo se puede amar lo que no se conoce\u00bb. 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