Mi hijo amado

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Alguna vez, muy pocas a lo largo de la vida, vivimos experiencias que nos transforman. Nos hacen entender de un modo nuevo la realidad, incluso conocernos a nosotros mismos como antes no habíamos ni imaginado. Así le sucedió a Jesús, no sabemos qué vivió, solo sabemos como queda simbólicamente expresado en el Evangelio, con el misterioso relato de la transfiguración. Jesús comprendió que era el Hijo amado del Padre… y vivió para que todos nos sintiéramos así, amados por el mismo Padre.

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