Ohm / “Señor, tú eres mi refugio”

MODALIDAD Mantra                 Evaluación Hara

MÚSICA  Pavana

GUIÓN

LOS MANTRAS, UN CAMINO HACIA EL INTERIOR

Las religiones orientales, como el hinduismo y el budismo, utilizan numerosas técnicas que ayudan a las personas a entrar dentro de ellas mismas. Una de estas técnicas son los MANTRA.

La palabra Mantra significa en sánscrito “liberación de la mente”. El mantra es, pues, un instrumento para liberar la mente del movimiento constante de pensamientos que la confunden. Un mantra consiste en una sílaba, una palabra, una frase o un texto largo que, al ser recitado y repetido varias veces, va llevando a la persona a un estado de profunda concentración.

Por ejemplo, en el budismo tibetano, el mantra “om mani padme hum” se utiliza para pedir ser más bueno y compasivo. O sencillamente su palabra sagrada: “OHM”.  ¿Quieres probar?

Vamos a experimentar cómo también nosotros podemos servirnos del método de los mantras para entrar dentro de nosotros, en nuestro templo interior, y, desde aquí, encontrarnos con nosotros, con la calma y dirigirnos a Jesús con la frase “Señor, Tú eres mi refugio” u otra palabra o frase, que tu quieras: “gracias”, “ohm”,…

(postura básica) -Siéntate cómodamente en el pupitre y apoya bien la espalda en el respaldo de la silla… Apoya las manos sobre tus rodillas y relaja poco a poco tus músculos. Cierra los ojos y mantén erguida la cabeza.

– Nota, como has hecho en otros momentos, que tu respiración se va haciendo más acompasada. Concéntrate en el aire que entra y sale por tu nariz. Descubre cómo ese aire es la vida que va alimentando tu cuerpo cada vez.

– Ahora, sin abrir los ojos, vas a repetir con voz muy tenue la frase “Señor, Tú eres mi refugio”. (o la palabra o frase que tú elijas). La repito muy despacio, varias veces. Me concentro en esta frase. Imagina que en una fuerte tormenta, corres a guarecerte en un refugio caliente y acogedor. ¡Qué bien se está aquí!

– Continúa repitiendo esta misma frase; pero ahora lo vas a hacer sin pronunciar ningún sonido. Acompásala a tu respiración. Cuando inspires repites en tu interior: “Señor”; cuando inspires continúas “Tú eres mi refugio”. Hazlo muy despacio y repítelo unos minutos. Si te distraes vuelve a visualizar con calma este refugio en medio de la tormenta.

– Ahora, despacio, abrimos los ojos y evaluamos la experiencia comentando o anotando en el Me-note.

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