Mis manos te pueden cuidar

MASAJE DE MANOS

MODALIDAD Masaje                            Evaluación Hara

MÚSICA   Memorias de África

GUIÓN   Masaje  de manos

Una persona se sienta y se dispone a acoger el masaje centrándose con la “postura básica” y la respiración.

Quien da el masaje también debe concentrarse y estar atento a su propia respiración, incluso cerrar los ojos el mayor tiempo posible.
Quien recibe coloca sus brazos sobre tus rodillas con las palmas hacia arriba para acoger el masaje y espera tranquilamente.

El que va a dar el masaje se sienta a su lado y durante 10 seg. se frota las manos hasta que las note calientes. Con las manos ya preparadas, ahora prepara tu interior: el deseo de cuidar a tu compañero, el objetivo de hacerle sentir valioso, querido, de darle tranquilidad…, Puedes entender también que tus manos van a “bendecir” a esta persona, Dios no puede transmitir su bondad y su cariño a las personas si no a través de nuestras manos. Ayuda a tu compañero a vivir todo esto. Cuando te sientas preparado puedes empezar el masaje.

Fases del masaje (hacer un ejemplo rápido a la vista de todos de forma que las instrucciones luego se entiendan más fácilmente):

1.- Transmitir calor a sus manos. Para ello, pondrás tus palmas sobre las suyas, muy cerca pero apenas rozándolas, que sienta el calor y la cercanía de tus manos. Después de unos segundos pon una de sus manos entre las tuyas y frótala suavemente o tan solo dala calor, luego la otra.

2.- Amasar una mano. Con sus manos ya calientes, comenzar el amasado que consiste en masajear y acariciar suavemente. Con mis dos manos una de mi compañero, comenzando por la muñeca, la palma y cada uno de los dedos. Con cuidado, luego la otra mano.

3.- Barrer las manos. Le colocáis las manos para que las mantenga boca arriba (puede apoyarlas en la mesa) y deslizáis vuestras palmas rápido del antebrazo a la punta de los dedos varias veces, como si de un barrido se tratara.

4.- Bendecir (decir bien): volvéis a colocar vuestras manos sobre las suyas, cerrando los ojos y  permaneces así deseándole todo lo mejor e incluso ofreciéndote mentalmente a ayudarle para que lo consiga diciendo interiormente, si lo deseas, “cuenta conmigo”. Te vas despidiendo.

No olvides que tienes que mantenerte conectado, en calma y “cargado” de cariño para poder transmitir paz y conectar con la otra persona. Por tanto, necesitarás hacer el ejercicio y recibirlo en silencio y ayudado por tu respiración consciente.

Anotamos ¿Qué he hecho? ¿Cómo me he sentido? ¿Qué he descubierto?

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