El 2020 es el 25 aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing, hoja de ruta para la concreción de los derechos de las mujeres y las niñas en todo el mundo. En su mensaje para el Día Internacional de la Mujer, que se celebrará este 8 de marzo de 2020, Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres, expresa su impaciencia y esperanza de cambio.
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco más feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario…
No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo…
Somos seres, humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y también es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia…
Pero no dejes nunca de soñar,
porque sólo a través de sus sueños
puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes…
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos
aceptación, pero no podemos remar en
contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener
la vida por delante…
Vívela intensamente,
sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro y en
enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte…
No permitas que la vida
te pase por encima
sin que la vivas…”
Te invitamos a que escuches esta canción de Morat y hagas tuya la letra desde la clave de una persona joven que se encuentra con Jesús de Nazaret. Es una propuesta para este tiempo de Cuaresma que estamos iniciando.
Postura básica sentados. Sentimos nuestra respiración… Sentimos el ligero peso de la lengua dentro de nuestra boca…
Os invito a imaginar que a vuestro lado hay una silla vacía…
Después de un tiempo, llega alguien y se sienta en la silla, a tu lado. Se trata de alguien especial, una persona a la que quieres mucho y que te quiere a ti. Siente el agrado de tener a esa persona cerca y en tu interior. Pensando en esa persona, interiormente repite estas frases.
– Deseo que te vaya bien.
– Deseo que la ilusión te acompañe en el camino.
– Deseo que la paz te habite siempre.
– Gracias por haber llegado a mi vida.
Esa persona se va, deja la silla vacía y te puedes imaginar que llega alguien nuevo. Esta vez es un compañero de clase… se sienta también a tu lado… Imagínate junto a el y dile estas frases:
– Deseo que te vaya bien.
– Deseo que la ilusión te acompañe en el camino.
– Deseo que la paz te habite siempre.
– Gracias por haber llegado a mi vida.
Este compañero también se aleja y ahora llega otra persona, se sienta a tu lado. Esta vez se trata de alguien que te cuesta más. Una persona con la que tienes dificultades de relación. Piensa quien puede ser… Está a tu lado en la silla. Te invito a que le digas las siguientes frases:
– Deseo que te vaya bien.
– Deseo que la ilusión te acompañe en el camino.
– Deseo que la paz te habite siempre.
– Gracias por haber llegado a mi vida.
Por fin se retira también esta persona. Te quedas solo y sigues unos segundos en silencio, sintiendo tu respiración. Agradeciendo el momento.
Finalizamos.
Anotamos ¿Cómo me he sentido, ya sea al dar o al recibir el masaje?
Paradoja es una canción de Martín Valverde, recogida en su disco: “Íntimo”.
Martín es un cantautor cristiano que nació en San José (Costa Rica). Se educó con los salesianos. Ahora vive en México y colabora en la capacitación de músicos para la evangelización y en la formación de líderes juveniles en la oficina latinoamericana de Evangelización.
¡Qué bueno!
Que al final… nada salió como esperabas,
que no todo pasó como soñabas, que no todo caminó.
¡Qué bueno!
Que la vida te haya puesto tantas trabas,
que no fuera fácil alcanzar tus metas, que no todo se te dio.
¡Qué bueno!
Si no, nunca hubieras conocido
toda la fuerza que tienes contigo y de lo que eres capaz.
¡Qué bueno!
Que el amor tomara, tantas lágrimas
que descubras con dolor cuanto que te falta, aprender lo que es amar.
¡Qué bueno!
Que la muerte fuera parte de tu vida,
que supieras donde tienes tus heridas, y cómo está tu corazón.
¡Qué bueno!
Si no, no hubieras entendido
que ser débil no es ningún motivo, para que no seas feliz.
¡Qué bueno!
Qué bueno que con Dios tuviste tus peleas,
que te fallaron los que son iglesia, que tu fe, fuego pasó.
¡Qué bueno!
Que caíste hasta tocar el fondo,
que descubres al final de todo que eres humano como yo.
¡Qué bueno!
Porque ahora sabes que mejor es no juzgar;
que frente a Dios nunca nos servirá un disfraz, para recibir su amor.
¡Qué bueno!
Que al final de sumas y de restas,
la paradoja que es la vida nuestra, se nos permitió vivir.