Invitados a un gran banquete

Estamos celebrando la Fiesta de Juan María.
Vamos a ver en el vídeo una historia que contó Jesús sobre un hombre muy rico que preparó una gran fiesta e invitó a mucha gente…

1-3 Primaria

4-6 Primaria

Hoy estamos invitados a una gran fiesta.
No pongamos escusas para no participar con alegría, con ganas, con ilusión.

Recuerda aquella parábola que contaba Jesús y que escucharemos en el Evangelio de este domingo próximo: (está en Lucas 14)

Un hombre preparó una gran fiesta e invitó a mucha gente.
Cuando todo estuvo listo, mandó a su sirviente a decirles:
—¡Vengan, que ya está todo preparado!
Pero, uno tras otro empezó a poner excusas:
Uno dijo:
—No puedo ir, acabo de comprar un campo.
Otro dijo:
—Yo compré unos bueyes y tengo que probarlos.
Y otro dijo:
—Me acabo de casar, no puedo ir.
El sirviente volvió y se lo contó al dueño.
Entonces el dueño se enojó un poco y dijo:
—Ve rápido por las calles y trae a los pobres, los enfermos y los que no tienen casa.
El sirviente volvió y dijo:
—Ya lo hice, pero todavía hay lugar.
El dueño respondió:
—Pues ve por los caminos y convence a todos para que vengan. ¡Mi casa debe estar llena!
Y Jesús terminó diciendo:
—Ninguno de los primeros invitados disfrutará de mi banquete.

 

 

Brillando con Juan María

LOGO HARA

 Vamos a comenzar buscando una postura cómoda.
Cierra los ojos para estar más tranquilo.
Pon tus manos sobre tus rodillas o sobre tu corazón.

https://www.youtube.com/watch?v=YRGyaLclofw

Vamos a respirar juntos…
Inhala por la nariz, suave y profundo…
Siente cómo el aire llena tus pulmones…
Exhala despacio por la boca, dejando salir cualquier tensión.

Hazlo otra vez: inhala la paz… exhala las preocupaciones.

Siente cómo tu cuerpo se relaja,  cómo tu mente se calma, cómo tu corazón se abre.

Ahora imagina que caminas por un hermoso jardín, el jardín de Dios.
Es un jardín lleno de flores de muchos colores, árboles que dan sombra y un cielo muy azul.
Escucha los pajaritos cantar,  siente el viento suave en tu cara, y el calor del sol que te abraza.

Sabes que este jardín es especial: es el jardín de Dios, donde todos somos sus hijos y hermanos.
De pronto, ves a Jesús caminando hacia ti.
Tiene una sonrisa muy dulce y te dice:
“Gracias por estar aquí. Tú eres importante y amado.”

Jesús te invita a sentarte con Él. Te mira con ternura y pone su mano sobre tu hombro.
Sientes que su amor te llena por dentro, como una luz cálida que te da fuerza y alegría.

Mientras sigues respirando con calma, imagina que esa luz que Jesús puso en ti
empieza a brillar más fuerte.
Esa luz es el espíritu menesiano, el espíritu de Juan María.
Es un espíritu de familia, de servicio y de amor.

Piensa en las personas que te acompañan en tu colegio:
tus amigos, tus profesores, tus familias.
Todos son parte de esta gran familia menesiana.

Imagina que tu luz se une con la de ellos y entre todos forman un gran círculo de luz,
como una familia que se abraza con el corazón.
Siente esa unión, esa alegría, esa paz.
Es Dios que nos une y nos invita a vivir como hermanos.

Estamos invitados a llevar esa la luz al mundo…
Ahora, guarda esa luz dentro de tu corazón.
Siente que allí se queda, suave y brillante.

Cuando terminemos la visualización podrás usar esa luz para hacer el bien,
para cuidar, para ayudar, para sonreír.

Jesús te dice: “Lleva mi luz y mi paz por donde vayas.”

Respira una vez más… Inhala amor… Exhala gratitud…

Poco a poco mueve tus manos y tus pies…
Cuando estés listo, abre los ojos y sonríe.

Recuerda:
Eres parte de la familia menesiana, una luz que brilla con la paz y el amor de Jesús.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿A dónde quiero llevar la luz de Jesús?

 

 

De Jesús a Juan María

Nos vamos a fijar en el Cartel de este año.
Vemos  a la izquierda del todo a Jesús, con una gran sonrisa, y con la mano unida a Juan María…
Hoy damos gracias por la vida de Juan María, que nos una a Jesús.
Vamos a recordar los primeros años de su vida.
Seguramente ya conoces muchas cosas de las que nos cuenta el vídeo, pero, al recordarlas, nuestro corazón se acerca más al de Juan María.

Al final hacemos juntos esta Oración a Juan María:

Querido amigo Juan María,
tú que amaste mucho a Dios y a los niños,
enséñanos a vivir con alegría, fe y esperanza.

Ayúdanos a ser buenos amigos de Jesús,
a trabajar con amor, a cuidar a los demás
y a compartir lo que somos y tenemos.

Haz que en nuestra escuela y en nuestra familia
reine la paz, la bondad y la alegría.

Queremos seguir tu ejemplo,
ser menesianos de corazón,
y construir un mundo más justo y fraterno. Amén.

 

Muévete con Juan María

Empezamos la Semana de Juan María.
Es un momento muy esperado por todos, para recordar al Fundador de los Hermanos Menesianos y celebrar la fiesta de nuestro Centro con alegría y dispuestos a disfrutar juntos…

Vamos a recordar la vida de Juan María de la Mennais con este vídeo.
Podemos comentar después qué es lo que más nos ha gustado.

 

Jesús, acuérdate de mí

– Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Jesús le respondió:
– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.     (Lc 23)

Este domingo se celebra la fiesta de Jesús, Rey del universo
Es el último domingo del año litúrgico.
El próximo domingo estaremos ya preparando la venida de Jesús, el tiempo de Adviento.

Es una fiesta en la que todos le decimos a Jesús: “Acuérdate de mí”
Y le pedimos a Jesús que se acuerde de las personas que tienen problemas de , de trabajo, de convivencia en la familia, que no son felices en el colegio o que no tienen amigos…
Acuérdate de todos ellos, Jesús.

Escuchamos esta canción: “Jesús, acuérdate de mí”

 

Derecho a la alegría

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MÚSICA: Una mattina

https://www.youtube.com/watch?v=PIcQ6OZsafs

Siéntate cómodo y pon tus manos sobre el corazón.
Cierra los ojos y céntrate en tu respiración.
Inhala despacito por la nariz…
Siente cómo el aire te llena de calma.
Exhala por la boca y deja salir cualquier preocupación.

Otra vez:
Inhala la paz…
Exhala la tensión.

Siente que tu corazón se llena de tranquilidad.
Imagina que estás en un campo grande y hermoso.
El cielo es azul y el sol calienta suavemente tu cara.
A tu alrededor aparecen niños de muchos lugares del mundo: de distintas edades, colores y culturas.

Todos ríen, juegan, aprenden y se abrazan.
Jesús camina entre ellos, con una sonrisa llena de amor.
Te mira y te dice:
“Cada niño y cada niña es valioso.
Todos tienen derecho a vivir en paz,
a aprender, a ser amados y a soñar”.

Siente esas palabras dentro de ti.
De tu corazón sale una luz suave, una luz que representa el amor, la justicia y la paz.

Esa luz viaja y toca los corazones de todos los niños del mundo.
Ahora todos están unidos por esa luz que viene de Dios.

Junta tus manos y repite en silencio o en voz baja:

Querido Jesús,
gracias por enseñarnos
que todos los niños somos iguales en dignidad y derechos.

Ayúdanos a cuidar, respetar y defender los derechos de los demás.
Que nunca falte el amor, la comida, la educación ni la paz.
Haz que nuestro corazón sea justo y bondadoso,
y que siempre sepamos compartir tu luz
con quienes más lo necesitan.

Lentamente vas abriendo los ojos y moviéndote un poco, muy despacio…

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿Qué es lo que más me ha gustado?

 

¡Que todos los niños puedan ser felices!

Mañana, día 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia o Día mundial de los Derechos de los Niños.
Esta celebración nos recuerda a todos, educadores, alumnos, familias… que todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a vivir felices y seguros, a estar protegidos, a que se cuide su salud, a tener una buena educación,… independientemente de dónde hayan nacido o en qué lugar vivan.
Ha llegado el momento de escuchar lo que tienen que decir los niños del mundo…

Vemos el vídeo y, después, el que quiera puede compartir qué le gustaría para que este mundo, nuestra ciudad, nuestro colegio… fuera un poco mejor.

El jardín de los derechos

Vamos a escuchar un cuento y al final cada uno podremos comentar qué es lo que más le ha gustado o le parece más importante de lo que se ha contado.

“El jardín de los derechos”

En un pequeño pueblo rodeado de montañas, había un jardín mágico donde cada flor representaba un derecho de los niños.
Las flores no eran flores comunes: hablaban, reían y cambiaban de color según el ánimo de los niños que las visitaban.
Un día, Lucía, una niña curiosa de ocho años, fue al jardín con su perro Tico. Al llegar, notó que algunas flores estaban marchitas y tristes.
—¿Qué os pasa? —preguntó preocupada.
Una flor azul, llamada Esperanza, le respondió con voz suave:
—Algunos niños del pueblo han olvidado que todos tenemos derechos… y cuando eso pasa, nos vamos apagando.

Lucía se sentó junto a ellas y dijo:
—¿Podríais contarme cuáles son esos derechos? ¡Quiero ayudaros a florecer otra vez!
Entonces, una a una, las flores comenzaron a brillar y a hablar:
Flor del Juego: “Yo florezco cuando los niños pueden jugar y divertirse. ¡El juego también es un derecho!”
Flor del Amor: “Yo crezco cuando los niños reciben cariño, cuidados y una familia que los proteja.”
Flor del Aprendizaje: “Mi color se vuelve más brillante cuando los niños van a la escuela y aprenden cosas nuevas cada día.”
Flor de la Voz: “Yo vivo cuando los niños son escuchados, cuando su opinión cuenta y se respeta.”
Flor de la Igualdad: “Yo florezco cuando todos los niños son tratados con justicia, sin importar su color, su país o su forma de ser.”

Lucía escuchó atenta y luego pensó:
—Entonces, para que el jardín vuelva a brillar, todos los niños del pueblo deben recordar estos derechos.
Así que, al día siguiente, Lucía y Tico organizaron una gran fiesta del jardín. Invitó a todos los niños y niñas, y juntos colocaron carteles de colores que decían:
“TODOS LOS NIÑOS TIENEN DERECHO A JUGAR, APRENDER, SER AMADOS Y ESCUCHADOS.”

Las risas llenaron el aire, los niños jugaron, dibujaron y contaron sus sueños.
Y poco a poco, el jardín volvió a florecer con mil colores.
Esa noche, las flores susurraron al viento:
—Gracias, Lucía. Mientras haya niños que recuerden sus derechos, este jardín nunca dejará de brillar.