«ESPERAN LAS VACACIONES CON GRAN ALEGRÍA, Y ES JUSTO, QUERIDOS HIJOS» (JMª)

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«ESPERAN CON GRAN ALEGRÍA LAS VACACIONES Y ES JUSTO, QUERIDOS HIJOS» (JMª)

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¡Menudo partidazo! La que liaron esos once.

Ahora el mundial de fútbol, … pero y la liaron aquellos once hace dos mil años. Vaya partidazo se marcaron. Estaban hundidos en el vestuario, con el ánimo por los suelos frente al poder del rival tras encajar una derrota que parecía definitiva. Pero justo cuando se daban por eliminados de la fase de grupo, llegó el revulsivo: ahora sí que parecían otro equipo. Una corriente de aire fresco entró en la caseta y aquellos que apenas aspiraban a calentar el banquillo se convirtieron en el bloque más indomable de la historia.

No jugaban por la prima económica ni por una copa.  Muchos no daban ni un talento, ni siquiera un euro por ellos…

El once titular

En la portería: Pedro (El «Roca»). Capaz de las cantadas más clamorosas —, pero tras renovar la confianza con el Míster se convirtió en un muro infranqueable ante las embestidas de los fuertes rivales.

Una defensa de tres: Andrés, el central discreto que apagaba fuegos sin buscar la foto; Santiago el Mayor, puro carácter temperamental, de los que van al choque sin medir las consecuencias ; y Santiago el Menor, un estratega  la base central.

El medio campo (El motor): Juan, el interior joven con una visión de juego limpísima, el único que no pidió el cambio cuando el partido se puso verdaderamente feo; Felipe y Bartolomé, los encargados de abrir las bandas a los que venían de fuera; y Mateo, un cerebro recuperado para la causa que se conocía al dedillo los despachos y entresijos del rival.

La delantera: Tomás, un ariete peculiar que necesitaba ver el esférico dentro para celebrar el gol, pero que acabó firmando tripletes en las ligas extranjeras más lejanas; Simón el Zelote, pura presión alta y revoluciones en la banda; y Judas Tadeo, el delantero tanque ideal para romper los partidos más trabados.

Y ojo, porque no podemos olvidarnos de María Magdalena (La «Mediapunta»). Estuvo ahí desde el minuto uno, aguantando el chaparrón a pie de campo cuando el partido se puso más oscuro. Con una agilidad mental tremenda, fue la primera en notar el «viento a favor» tras el peor momento del encuentro. Corrió al vestuario para levantar la moral de la plantilla cuando todos daban el torneo por perdido. Una pieza incombustible que distribuye el juego con una entrega absoluta y que siempre juega al primer toque pensando en el compañero.

Magdalena no juega sola: lidera una marea imparable en las gradas, una auténtica «revuelta de las mujeres» que llena el estadio, exige su sitio en el campo y demuestra que el fútbol de este equipo siempre ha sido de todos. 

Crónica de un reglamento propio

Si uno repasa la hemeroteca de aquel campeonato, descubre que sus normas de juego desafiaban cualquier manual de la Federación. En su libreta no existía el pelotazo largo ni el lucimiento individual. Las crónicas de la época coinciden en que la posesión era estrictamente solidaria, cooperativa: el balón se movía siempre pensando en asistir al compañero que peor lo estaba pasando en el extremo del campo. Inclusive el arbitraje se regía por otra lógica; lo que en cualquier estadio habría supuesto una expulsión directa, allí se resolvía con la ley de la ventaja de una segunda oportunidad.

Aquel torneo se empezó perdiendo contra todo pronóstico, pero la fuerza de la plantilla radicaba en la fe de aquella remontada en la prórroga más célebre de la historia. A nosotros, que hoy heredamos esa misma camiseta, a veces nos pesan las piernas o nos metemos goles en propia puerta. Pero conviene mirar de reojo a aquellos once titulares y a sus suplentes: ninguno era un galáctico, pero con ese viento a favor en las botas, cambiaron el marcador de la historia.

Menos pizarra de despacho y más morder el césped, menos individualismo y más tiki-taka porque con ese espíritu sí que es posible llegar muy lejos.

Feliz mundial y feliz verano, gana el que se divierte, vencer…. ya se verá quien vence.

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Gracias compañer@s

SINTONÍA jun2 – «Camino en la playa»

MODALIDAD Visualización

MÚSICA   Forrest Gump

GUIÓN     Visualización camino de la playa.

Postura básica: Siéntate cómodamente en tu pupitre. Cierra los ojos. Respira profundo, siente como tu estomago se infla (puedes poner la mano sobre el estomago para sentirlo). Siente como aspiras y expiras.

Respira despacio y profundo.  Siente como el aire llena tus pulmones y como sale paulatinamente reduciendo el volumen de tu torso.   La respiración es tu punto focal. Trata de llenar de aire tu estomago. Puedes expirar por la nariz o la boca, siempre despacio, sintiendo tu respiración, estando consciente de cada elemento de tu respiración.

Estoy tumbado con los ojos cerrados….. Me voy alejando de  los ruidos y exigencias cotidianas, comienzo a verme con todo detalle descendiendo por un camino que desemboca en la playa….. Me veo recorriendo el camino….. Hace un día cálido, el sol baña y la sensación es agradable….. La brisa en mi frente me refresca….. Siento como los pies se hunden levemente en la arena caliente y me gusta. Camino despacio. Es una sensación agradable, muy agradable….. Desde aquí puedo mirar al horizonte, veo el azul del mar….. Veo el azul del cielo….. Respiro profundamente. Percibo los olores del mar, de la arena, escucho el sonido del viento al filtrarse entre las hojas de unos árboles cercanos…..

Me tumbo en la arena caliente y me relaja. El sonido del viento entre las hojas me relaja….. El sonido de las olas me relaja….. Siento la relajación y la calma…..  (silencio)

Me incorporo y sentado observo la playa… veo gente aproximarse hacia mi, son rostros conocidos, es la gente que ha estado a mi lado durante este curso. Se acercan, me sonríen y se sientan. Uno por uno veo como se acercan, reconozco su rostro, agradezco su sonrisa y también les sonrío. Algunos saludan amigablemente: un gesto, un abrazo,… un pequeño grupo se va formando a tu alrededor, todos sentados en la arena, disfrutando de la cercanía, de la brisa, conectados por haber vivido diferentes momentos este tiempo…  en silencio disfrutáis del momento. (silencio)

Poco a poco la gente se despide de ti con cariño y agradecimiento. Te quedas solo, te tumbas y de nuevo disfrutas de la brisa… dejas que brote en ti la palabra GRACIAS, por cada persona que ha estado contigo este curso…

Me permito permanecer en este estado unos momentos y me preparo para abandonar el ejercicio….. Regreso a mi clase, y tomo conciencia del estado de relajación en que me encuentro. Me doy cuenta que puedo volver a esta playa interior a relajarme cuando lo desee, igualmente puedo recordar a las personas que han estado conmigo cuando lo necesite.

Abro los ojos y si lo deseo puedo cruzar la mirada, dar la mano o incluso un abrazo (ahora o en otro momento) a personas que he visualizado acercándose en la playa.

Anotamos

Sentimientos, intuiciones que me hablan de certezas vividas con fuerza (ej.: tal amigo confía en mi y se alegra de haber vivido conmigo tal momento…). Nombres de personas por las que siento agradecimiento…

evaluación HARA

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ESCUELA DE VIDA

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Puedo revivir los momentos

MODALIDAD Visualización                      Evaluación Hara

MÚSICA  Mozart  C Nº 21 piano       o       Vangelis Spiral To The Unknow Man

GUIÓN

– Nos colocamos en la postura básica de hara…

– «Ahora, cada uno de vosotros va a recordar un momento muy feliz de su vida. Quizá de este último curso. Cuando os lo indique, os sentaréis cómodamente en el pupitre y, una vez en él, con los ojos cerrados, evocaréis con todo detalle ese momento: dónde fue, con quién estabas, que sucedió, qué sentiste en aquel momento,… ».

-Se deja un momento para que cada uno elija su recuerdo feliz. Se da la señal: «Cerrad los ojos».

-Se les deja en silencio un rato (con música). Al cabo de unos segundos, el educador dice: “Recuerda ese momento, pero sobre todo, deja que te invada ahora la misma felicidad que sentiste entonces”. El grupo permanece concentrado tres minutos. Animamos a dar gracias interiormente por ese momento. Después abren los ojos y retiramos la música.

-El que  quiera puede contar brevemente qué recuerdo ha evocado y en qué medida ha experimentado aquella felicidad.

Anotamos

¿Qué momento he recordado? ¿Qué hizo que aquel momento fuera así? ¿De qué estaba convencido entonces? ¿Qué considero que sigue siendo cierto de aquello, aunque ahora quizá no lo viva con tanta fuerza?

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BUSCAR LA VERDAD

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