Una historia de Pascua

1-3 Primaria:

Jesús es el mejor regalo              ENLACE AL CUENTO

 4-6 Primaria

El pequeño gusano de seda.

Qué te pasa, mamá? – Le preguntó el pequeño gusano de seda a su mamá, preocupado porque últimamente la veía más amarilla que de costumbre.

Nada, hijo. Estoy un poco cansada, eso es todo. – Respondió mamá gusano mientras seguía dando vueltas dentro de una bola de seda que la ocultaba cada vez más.

¿Pero… por qué haces esa casita si nunca hemos tenido una? -Volvió a preguntar el inquieto gusano.

Cuando era tan pequeña como tú vi a mi madre hacer una como ésta, y ahora creo que ha llegado mi hora. -Volvió a responder pacientemente mamá gusano.

¿Por qué es tan pequeña?, ¿podré estar yo contigo en la casita? – Dijo de nuevo el pequeño gusano que cada vez estaba más desconcertado.

Me temo que no, hijo mío. Algún día tú serás grande y podrás hacer la tuya. – Dijo mamá gusano a quien ya apenas si se le veía la cabeza.

Mamá, tengo miedo de no volver a verte. No quiero que sufras. Ni yo quiero sufrir. – Sollozó el pequeño gusano al tiempo que le daba un último beso a su mamá.

No te preocupes, confía en mí. Estoy agotada y necesito descansar un poco. Te prometo que volveremos a vernos, pero ahora debes seguir comiendo tus hojas para ponerte grande y fuerte. Ten fe en mí y volveremos a vernos más adelante. – Gritó mamá gusano mientras cerraba el último boquete con un poco más de seda.

 

Pasaron los días, y la casita de mamá gusano no se movía. No se oía ni un solo ruido. Ni siquiera mamá gusano roncaba como hacía cuando dormía profundamente. Tras tres días a la puerta de la casa, el pequeño gusano sintió hambre y decidió que ya no podía esperar más a su mamá. Debía obedecerla y comer todas las hojas que pudiera para ser grande y hacer su propia casita. Muchos días después recordó de nuevo las palabras de mamá y decidió ir a hacerle una visita. La casita tenía un boquete y mamá ya no estaba dentro. Arriba, en un árbol, había alguien parecido a mamá, pero mucho más bella y joven que ella. Tenía alas, antenas, y había recuperado la vitalidad que mamá había perdido en sus últimos días.

¡Mamá!, ¡Mamá!… Eres tú… Has vuelto… Estás viva… Creía que me habías dejado solo… Mira que grande me he puesto comiendo las hojas que me dijiste – Comentó el pequeño gusano con lágrimas en los ojos.

Hijo, te dije que volveríamos a vernos… Ahora puedo hacer cosas que antes ni siquiera me atrevía a soñar… Ahora, antes de que me vaya a un país lejano, escucha mi último consejo: Nunca tengas miedo, porque lo que nos pasa dentro de la casita es lo más maravilloso que te puedas imaginar… – Habló mamá gusano antes de alzar el vuelo y desaparecer en el horizonte.

 

Y el pequeño gusano, con una gran sonrisa en su cara, despidió a su madre con la esperanza de que un día él también haría su pequeña casita…

 

Me siento feliz y en paz…

Nos sentamos en una postura cómoda, con la espalda recta.
Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre. Inspira, 1, 2, 3, 4, lentamente suelta en 1, 2, 3, 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3, 4, y suelta 1, 2 ,3 ,4.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.
Imagina un lugar en la naturaleza al que te gustaría ir a descansar: una playa, un lago, una montaña,…
Para ti es un lugar bello y mágico pues en él todo es posible.
(Pausa)

Observa bien como es tu alrededor. Elige un lugar para descansar
(Pausa)

En este lugar te encuentras seguro y protegido.
(pausa)

Siéntate y escucha esta música.
https://www.youtube.com/watch?v=UHS6SB0FOz8

Te sientes tranquilo y feliz.
Repite en tu interior: “Me siento feliz y en paz.”

Con esta energía, nos mantenemos en reposo, sintiendo, y respirando.
Inspira, 1, 2, 3, 4, lentamente suelta en 1, 2, 3, 4.
Damos gracias por las cosas que nos hacen felices y disfrutamos cada día.

(Dejamos tiempo para que los niños piensen y den gracias en silencio mientras escuchan la música.)

Inspira 1, 2, 3, 4 y lentamente suelta 1, 2, 3, 4.
Poco a poco, sin prisas, cada uno a su ritmo, abre los ojos.

Compartimos con los niños cómo se han sentido y algún detalle de su visualización.

Santa de la semana. Lidia

Santa Lidia de Schiedam nació en una casa humilde cerca de la ciudad holandesa de La Haya.
Con 15 años, estaba patinando con unas amigas en un lago, cuando cayó en el duro hielo y se rompió una costilla. A partir de ese momento nunca se levantaría de la cama.
Desde aquel incidente pasó por muchas enfermedades, entre ellas la peste (una enfermedad infecciosa, causada por bacterias que transmiten los animales, y que provocó muchas muertes en toda Europa).
Sorprendentemente Lidia resistía a todas las enfermedades, sufriendo mucho…

Un día descubrió la misión que Dios le pedía: acompañar con sus sufrimientos a Jesús
Desde ese día, pese a los sufrimientos, ella repartía sonrisas y amor a los que se le acercaban.
Murió el 14 de abril de 1433.
Santa Lidia de Schiedam es la patrona de los enfermos crónicos.

ORACIÓN:
Jesús, hoy queremos pedirte
por todos los enfermos, en especial,
por aquellos que tienen enfermedades largas y que no se curan,
por los enfermos crónicos.
Ayúdales a través de Santa Lidia, su patrona. Amén

 

Escucho

Vamos a  compartir unos momentos especiales de tranquilidad juntos. Vamos a fijarnos en lo que está pasando en cada momento. Nos sentamos cómodamente en la silla, apoyamos los pies en el suelo, las manos sobre las piernas y la cabeza erguida, como si un globo que flotara sobre ella, tirase de la cabeza suavemente hacia arriba.

¿Estás listo?

Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre. Inspira, 1, 2, 3, 4, lentamente suelta  en 1, 2, 3, 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3, 4, y suelta 1, 2 ,3 ,4.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire  poco a poco.

Vas a escuchar diferentes sonidos. Pon atención.

Empezamos escuchando el sonido de las campanas y música.

(Ponemos más o menos 1 minuto. Depende de la edad pueden estar más o menos tiempo.)
(Se deja unos momentos después del sonido).
https://www.youtube.com/watch?v=staSatjXNno

Ahora inspira otra vez y suelta, inspira y suelta….  (Se dice lentamente)

Nota como entra el aire y sale. Entra y sale.

Escucha este otro sonido mientras inspiras y espiras.

(Sonido del agua. Ponemos más o menos 1 minuto. Depende de la edad pueden estar más o menos tiempo.)
https://www.youtube.com/watch?v=s1mZbiXiIaQ

Realiza una inspiración profunda y suelta. Inspira y suelta.
Vamos a terminar escuchando con atención plena el sonido de las campanas y música otra vez.

(Ponemos más o menos otro minuto. Depende de la edad pueden estar más o menos tiempo.)
(Se deja unos momentos después del sonido).
https://www.youtube.com/watch?v=staSatjXNno

Ahora poco a poco, sin prisas, cada uno a su ritmo, abre los ojos…

Compartimos con los niños:
¿Qué he sentido? ¿Qué me ha pasado? ¿Estaba nervioso, tranquilo?
¿Cómo me siento ahora?

¡ALELUYA!

“Aleluya” es una expresión que usamos para expresar alegría. La pascua es tiempo de alegrarse porque Jesús ha resucitado, porque sigue entre nosotros y porque nos acompaña en nuestro camino con su luz. Cantemos pues juntos ¡ALELUYA!