Para ESO I: Una invitación que merece la pena…

MAX     Intercolegial ESO I  MARZO´13

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Pregunta al delegado de pastoral de tu colegio.

MAX    PARA ESO  II  y BACH

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=V7cXJnrZNMY

Es un video muy breve que quizá podáis visionar dos veces…
¿Qué te sugiere la expresión del protagonista?
¿Qué puede querer decir esta animación?

En nuestras relaciones de clase, casa… ¿Qué puede ayudarnos a poner cosas “buenas” cuando el otro lo que hace es poner “maldad”?

Dispuesto, llegue lo que llegue

[youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ABOFgkZY0hI]

¿Qué te sugieren los dibujos? ¿Qué piensas de esta cigüeña «desplumada»?
¿Te recuerda a alguien?
¿Qué hubieras hecho? – ¿Qué solemos hacer?
¿Merece la pena seguir adelante?

Thasi Deley

THASY DELEY

Este es el saludo cotidiano en Tibet: «Thasi deley».  Quizá desde siempre, quizá desde que  los recuerdos se pierden en las montañas Tibetanas, quizá para siempre, esta ha sido su acogida cotidiana.

Dos sencillas palabras que el imperio Chino ha temido con firor. Dos palabras que, su invasor, ha querido prohibir. Pasaron a ser palabras perseguidas: cárcel, destrucción de  propiedades, muerte…  para quien saludaba con ellas. Pero con ellas se siguió saludando, hasta que el gigante tuvo que dejar de prohibirlas o al menos mirar hacia otro lado.

Thasi deley «RECONOZCO LA GRANDEZA QUE HAY EN TI».

No pudieron acallar este mensaje, entre otras cosas, porque también eran pronunciadas hacia ellos, los soldado chinos. Los tibetanos, aún cuando estaban siendo humillados, sabían ver  la grandeza que habitaba en sus enemigos.

Qué mejor entrada para abrir este nuevo blog, sino pronunciar este viejo saludo.

Querido lector «Thasi deley».

¡Qué fuerza de adentro me eleva! (JRJ)

En el centenario de esta obra cumbre de la literatura os invirtamos a disfrutar de un capítulo de Platero y yo tratando de saborear a través de su exquisita descripción lo que Juan Ramón Jiménez sentía esa noche.

Noche pura (cap. 120 Platero y yo,  J. R. J.)

Las almenadas azoteas blancas se cortan secamente sobre el alegre cielo azul, gélido y estrellado. El norte silencioso acaricia, vivo, con su pura agudeza.
Todos creen que tienen frío, y se esconden en las casas y las cierran. Nosotros, Platero, vamos a ir despacio, tú con tu lana y con mi manta, yo con mi alma, por el limpio pueblo solitario.
¡Qué fuerza de adentro me eleva, cual si fuese yo una torre de piedra tosca con remate de plata libre! ¡Mira cuánta estrella! De tantas como son, marean. Se diría el cielo un mundo de niños, que le está rezando a la tierra un encendido rosario de amor ideal.
¡Platero, Platero! ¡Diera yo toda mi vida y anhelara que tú quisieras dar la tuya por la pureza de esta alta noche de enero, sola, clara y dura!