Junto a mí, junto a ti

MODALIDAD   Visualización     Evaluación Hara

MÚSICA   (Ludovico Einuardi – Run)

Postura básica sentados. Sentimos nuestra respiración… Sentimos el ligero peso de la lengua dentro de nuestra boca…

Os invito a imaginar que a vuestro lado hay una silla vacía…
Después de un tiempo, llega alguien y se sienta en la silla, a tu lado. Se trata de alguien especial, una persona a la que quieres mucho y que te quiere a ti. Siente el agrado de tener a esa persona cerca y en tu interior. Pensando en esa persona, interiormente repite estas frases.

– Deseo que te vaya bien.
– Deseo que la ilusión te acompañe en el camino.
– Deseo que la paz te habite siempre.
– Gracias por haber llegado a mi vida.

Esa persona se va, deja la silla vacía y te puedes imaginar que llega alguien nuevo. Esta vez es un compañero de clase… se sienta también a tu lado… Imagínate junto a el y dile estas frases:

– Deseo que te vaya bien.
– Deseo que la ilusión te acompañe en el camino.
– Deseo que la paz te habite siempre.
– Gracias por haber llegado a mi vida.

Este compañero también se aleja y ahora llega otra persona, se sienta a tu lado. Esta vez se trata de alguien que te cuesta más. Una persona con la que tienes dificultades de relación. Piensa quien puede ser… Está a tu lado en la silla. Te invito a que le digas las siguientes frases:

– Deseo que te vaya bien.
– Deseo que la ilusión te acompañe en el camino.
– Deseo que la paz te habite siempre.
– Gracias por haber llegado a mi vida.

Por fin se retira también esta persona. Te quedas solo y sigues unos segundos en silencio, sintiendo tu respiración. Agradeciendo el momento.

Finalizamos.

Anotamos  ¿Cómo me he sentido, ya sea al dar o al recibir el masaje?

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Una palabra que nace del alma

MODALIDAD    Relajación pasiva        Evaluación Hara

MÚSICA     Enrique Granados – Danzas Españolas – Oriental

GUIÓN  (Herbert Benson)  Instrucciones sencillas para conseguir la relajación:

Sentarse o estirase en silencio en una postura cómoda.

Cerrar los ojos.

Relajar a fondo todos los músculos del cuerpo dejándolos «sueltos», apoyados en la superficie donde nos encontremos, como si tuviéramos la sensación de que esa parte nos pesara más de la cuenta. Iremos transmitiendo esa sensación al cuerpo recorriéndolo poco a poco

Empezar por los pies, pensar que nos están pesando, que se apoyan libremente sobre el suelo, avanzar lenta y progresivamente esta sensación de pesadez con el resto del cuerpo: las piernas, las manos, los brazos, el abdomen (sentir que toda la espalda se apoya relajadamente sobre el respaldo de la silla) y así hasta los músculos de la cara. Mantenerlos relajados.

Respirar por la nariz. Tomar conciencia de la respiración. Al aspirar, decirse a sí mismo la palabra «uno», luego «dos», y así progresivamente. O repitiendo una palabra que se les proponga, por ejemplo “GRACIAS” o una que ellos elijan. Respirar con naturalidad, no profundamente. Acompasar la palabra a la respiración.

Continuar durante unos minutos.

No preocuparse por conseguir un nivel de relajación profunda. Mantener una actitud pasiva y dejar que la relajación se presente según su propio ritmo. Si aparecen pensamientos perturbadores, debe intentar ignorarlos no ocupándose de ellos y volviendo centrándote gracias a la respiración, a la música, la palabra elegida repetida muy lentamente  …. Con la práctica, la respuesta sobrevendrá sin apenas esfuerzo.

Anotamos

¿Qué he hecho? ¿Cómo me he sentido? ¿Qué he aprendido?… La palabra elegida:

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Ánimo, levántate

MODALIDAD  Visualización – contemplación                     Evaluación Hara

MÚSICA  BraveHeart – Love

GUIÓN

Esta vez os invito a profundizar, gracias a una visualización, en un texto del Evangelio. Te resultará familiar, se trata de escucharlo e imaginarnos cada uno la escena a nuestra manera, como si pasáramos por allí. Para ello nos preparamos con la “postura básica” y escuchamos el relato con cuatro breves paradas.

TEXTO

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna.

(Imagínale, tirado, expulsado de la ciudad, mendigando,  cegado…)

Al oír que era Jesús Nazareno empezó a gritar:

-¡Hijo de David, ten compasión de mí!

Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:

-¡Hijo de David, ten compasión de mí!

(Imagina su sus gritos, las protestas de la gente…)

Jesús se detuvo y dijo:

-Llamadlo.

Llamaron al ciego diciéndole:

-¡Ánimo! Levántate, que te llama.

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

(Imagina ahora su esperanza, el salto, los pasos a ciegas hacia Jesús…)

Jesús le dijo:

-¿Qué quieres que haga por ti?

El ciego le contestó:

-Maestro, que pueda ver.

Jesús le dijo:

-Anda, tu fe te ha curado.

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

(Repite interiormente el diálogo “¿Qué quieres? Quiero… “  ¿Tú que le pedirías? Hazlo…

y observa su transformación, ¡puede ver y seguir a Jesús por el camino!

Anotamos

¿Qué “cegueras” pueden paralizarme hoy? ¿Cómo me he imaginado el relato? Algo que quiera recordar.

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CARPE DIEM

CARPE DIEM  (Walt Whitman)

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco mas feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres, humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y tambien es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia…
Pero no dejes nunca de soñar,
porque sólo a través de sus sueños
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes…
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos
aceptación, pero no podemos remar en
contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener
la vida por delante…
Vívela intensamente,
sin mediocridades.
Piensa que en tí está el futuro y en
enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…
No permitas que la vida
te pase por encima
sin que la vivas…”

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Gracias por cuidarme

Con esta máxima de Hara te animamos a vivir la experiencia que Juan María nos comparte en el post

MODALIDAD Masaje por parejas     Evaluación Hara

MÚSICA Silasire – Breathe

GUIÓN (hoy un turno y el próximo día se invierten los papel)

Masaje  de espalda

Prepararnos: vamos a hacer un ejercicio de masaje muscular, pero nuestro objetivo no es simplemente “cuidar su espalda”, el objetivo que os proponemos a quienes vais a dar  este masaje hacer que esta persona que va a ponerse en nuestras manos se sienta cuidada, querida, bendecida… se sienta tan valiosa como realmente es, y esto tan solo por ser un ser humano: único,  especial, sagrado. A veces se nos olvida y nos tratamos con poco cuidado o cariño, vamos a acercarnos a una persona, alguien que va a confiar en nosotros. Nos preparamos para hacerlo realmente bien y que pueda ser un sencillo pero auténtico regalo para él o para ella.

Quienes vais a recibir el masaje, disponeros en la postura básica para ser lo más receptivos y acogedores posible y confiar.

Durante 10 seg. se frotan las manos hasta que se noten calientes. A continuación mantendréis las manos juntas pero sin llegar a juntarse y posiblemente lleguéis a notar el calor y la energía.  Con las manos y tu interior preparado (el deseo de cuidar y dar tranquilidad a tu compañero…), puedes empezar el masaje.

El compañero puede dar vuelta a la silla y apoyarse sobre el respaldo, la mesa o mantener la espalda recta. Fases del masaje:

1.- Calentar la espalda. Para ello, pasarás varias veces la palma de las manos por toda la espalda con energía pero sin hacer daño. Para terminar el calentamiento, con las manos huecas, darás palmadas por toda la espalda.

2.- Amasar la espalda. Con la espalda caliente, comienza el amasado que consiste en amasar la espalda como si de plastilina se tratara. Con los dedos pulgares vamos haciendo círculos. La espalda va desde el coxis hasta la nuca. No se debe amasar la columna vertebral. Sólo la musculatura de la espalda.

3.- Barrer la espalda. Darás unos pases como si de un barrido se tratara.

4.- Cuidamos especialmente un lugar. Para finalizar, coloca las manos en el punto que la persona te indique y la mantendrás durante medio minuto.  (o pasamos directamente a despedirnos con una caricia, gesto,… ).

5.- Salida:  el que ha dado el masaje espera unos segundos para dejar que “resuene” el masaje recibido y agradecer mentalmente a la persona su cuidado.

No olvides que tienes que mantenerte conectada, en calma y “cargado” de cariño para poder transmitir paz y conectar con la otra persona. Por tanto, necesitarás hacer el ejercicio y recibirlo en silencio y con una respiración consciente.

Anotamos  ¿Cómo me he sentido, ya sea al dar o al recibir el masaje?
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También Soy Gafotas

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