No nos acostumbremos a este escándalo.

No nos acostumbremos a este escándalo.

Pasados los carnavales comenzamos un tiempo especial, LA CUARESMA. El papa Francisco nos recuerda que solo la misericordia puede cambiar el corazón de las personas. Solo la misericordia puede cambiar el corazón de las personas. Solo la misericordia puede cambiar el corazón de las personas. Incluso el nuestro propio. Y para que cojamos práctica nos propone algo que podemos hacer (unas «obras»). ¿Te atrae la propuesta? Es un poco loca, casi de «tontos», pero te animamos a ello.
Efecto pasillo nos invita a bailar y nos propone un proyecto ilusionante. Cuenta contigo 😉
Aquí tenéis el número 2 de ComUNIcAndo: un sencillo boletín/magazine que comparte lo que pasa y va a pasar en el mundo Universitario menesiano, estrechando lazos y construyendo familia menesiana.
Nueva batería de propuestas, chavales, ¡echadle un ojo, hay Vida y vamos a por más!
Como siempre, estamos abiertos a comentarios y sugerencias.
Hay cosas que nos hacen quedarnos «sentados», en lo de siempre, sin que nos apetezca «salir», aunque haga un día precioso. Y hay otras que nos cambian los planes y nos hacen disfrutar de la vida de otro modo, quizá como no teníamos planeado, aunque para ello haga falta que nos «insistan». ¿Qué me hace descubrir que es un día precioso y me «pone en pié para salir»?.
El hecho ocurrió en octubre, aunque la noticia y esta carta se ha hecho pública en enero. En nuestra máxima hoy recordamos a Diego y nos unimos a su familia. Por él hoy podemos preguntarnos cada uno ¿Qué puedo hacer para que mis compañeros vengan a gusto al colegio?, quizá su pérdida nos enseñe a no hacernos daño, ni en bromas.
(clic en la carta para acceder a la noticia y escucharla en video)
De vez en cuando Europa está de luto… muy triste. En miles de hogares hay personas que lloran desconsoladas porque han perdido a quien amaban. (atentados, violencia, inmigrantes ahogados…)
¿Por qué maldición ha de interrumpirse así el derecho a vivir de tantas y tantas personas?
¿dónde estabas Dios nuestro? ¿No eres tu el que cuida de su pueblo el que protege a su escogido, el que siente ternura por sus fieles?
Y en mi silencio escucho a alguien cantar: “Yo ví llorar a Dios”, o a una joven periodista en el campo de concentración de Auschwitz escribir: “¡tengo que ayudar a Dios!” (Etty Hillesum).
El Evangelio de ayer nos cuenta algo que le pasó a Jesús después de hablar a la gente:
«Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.» (Lc 4, 26-30)
Su mensaje hermoso, pero exigente y nada cómodo para algunos. Aun así Él sigue adelante.