La naturaleza es parte de mí

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MÚSICA        Pavana

Nos sentamos cómodamente en la silla, con la espalda relajada y los pies bien apoyados en el suelo.
Dejamos las manos sobre las piernas y aflojamos los hombros.
Cerramos los ojos suavemente.
Llevamos la atención a la respiración…
sin cambiarla al principio… solo sintiendo cómo entra y sale el aire…

Y poco a poco comenzamos a respirar con más calma…
Inspiramos lentamente por la nariz…
mantenemos un instante…
y soltamos el aire despacio… (…)
De nuevo…
inspiramos… sentimos cómo el aire entra…
y lo dejamos salir suavemente…
Una vez más… respiramos profundo…
y con cada exhalación el cuerpo se relaja un poco más…

Ahora imagina que estás en un lugar donde la naturaleza está en su máxima expresión… (…)

Puede ser un bosque lleno de vida, una montaña tranquila, un campo abierto o un valle verde…
Observa cómo todo a tu alrededor está vivo…
los árboles, el viento, la tierra, la luz…
Empiezas a caminar despacio por ese lugar…
y sientes que el suelo te sostiene con suavidad…
Cada paso te conecta más con la naturaleza…
como si formases parte de ella…
Respiras el aire fresco… limpio… lleno de vida…
Y con cada respiración sientes algo especial…
una sensación de gratitud… de amor hacia todo lo que te rodea…
Te das cuenta de que la naturaleza no está fuera de ti…
sino que también vive dentro de ti…
El sonido del viento en los árboles…
el canto de los pájaros…
el movimiento suave de las hojas…
Todo te envuelve… todo te calma…
Sientes respeto por cada pequeña cosa que ves…
por cada ser vivo… por cada detalle…

Te detienes un momento y observas con atención… (…)
Quizás tocas suavemente una hoja… la tierra… o el tronco de un árbol…
y sientes su energía… su vida… su fuerza tranquila…
En ese instante, nace dentro de ti un sentimiento profundo de conexión…
de amor hacia la naturaleza…
Un amor sereno… sin prisas… sin condiciones…
Te sientes parte de algo mucho más grande…
algo vivo… equilibrado… hermoso…
Permanece unos momentos en esta sensación… (…)

Y poco a poco, comienzas a volver…
llevando contigo esa calma y ese amor por la naturaleza…
Regresas a tu respiración… al lugar donde estás ahora…
Mueves suavemente los dedos de las manos… de los pies…
Y cuando estés preparado o preparada, abres los ojos despacio…

Para compartir:
¿Cómo me he sentido al conectar con la naturaleza?
¿Qué parte del paisaje me ha gustado más?

 

Deja tus preocupaciones

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MÚSICA   AMELIE La Noyee
VISUALIZACIÓN

Nos sentamos cómodamente en la silla, con la espalda relajada y los pies bien apoyados en el suelo.
Dejamos las manos descansando sobre las piernas y suavizamos la expresión del rostro.
Cerramos los ojos lentamente.
Comenzamos a respirar con calma…
Inspiramos en 1, 2, 3, 4… y soltamos el aire en 1, 2, 3, 4…
De nuevo… inspiramos suave… y soltamos despacio…
Una vez más… respiramos profundo… y dejamos salir el aire lentamente…

Ahora nos preparamos para la visualización.

Imagina que estás caminando por un pequeño pueblo tranquilo al atardecer… (…)
Las calles son silenciosas…
hay una luz cálida que lo envuelve todo…
A lo lejos ves una plaza pequeña, acogedora, con una fuente en el centro.
Te acercas despacio… sin prisa…
Puedes escuchar el sonido suave del agua cayendo…
un sonido constante que relaja…
Decides sentarte cerca de la fuente…
y observar el agua fluir…

Mientras la miras, notas cómo cada gota de agua cae con suavidad…
como si el tiempo fuera más lento aquí…
En ese momento, aparece una caja junto a la fuente.
Es una caja sencilla, de madera, abierta por la parte superior.
La fuente te “dice” de alguna forma que esa caja es para ti…
una caja donde puedes dejar lo que te pesa… lo que te preocupa…

Piensa ahora en algo que te esté inquietando… un pensamiento que te cueste soltar… (…)
Cuando lo tengas, imagina que lo conviertes en una pequeña piedra…
una piedra que simboliza esa preocupación…
Y con calma, la dejas dentro de la caja…

Observas cómo cae dentro… y se queda allí… fuera de ti…
No desaparece, simplemente ya no la llevas contigo en este momento…

Te quedas sentado o sentada junto a la fuente…
escuchando el agua… respirando…
Sientes cómo poco a poco tu mente se aligera…
como si hubiera más espacio dentro de ti…
Respiras… y notas tranquilidad en el cuerpo…
El agua sigue sonando suavemente… recordándote que este es un lugar seguro para volver cuando lo necesites…
Permanece unos instantes en esta calma… (…)

Y poco a poco, vas saliendo de la visualización…
volviendo a la respiración… al lugar donde estás ahora…
Mueves suavemente los dedos de las manos… de los pies…
Y cuando estés preparado o preparada, abres los ojos despacio.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
Si lo deseo puedo compartir algo que he dejado en la caja.

 

 

Una lluvia que nos llena de calma

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MUSICA: Brian Crain Dream of Flying
MODALIDAD: VISUALIZACIÓN

Adoptamos una postura cómoda, sentados con la espalda relajada y los pies bien apoyados en el suelo.
Tomamos un momento para estar presentes aquí y ahora.
Llevamos la atención a la respiración… sin modificarla al principio… solo observándola.
Sentimos cómo el aire entra y sale suavemente por la nariz…
Y poco a poco comenzamos a respirar de forma más consciente…
Inspiramos por la nariz lentamente…
mantenemos un instante…
y soltamos el aire por la boca con suavidad… (…)
De nuevo… inspiramos… sentimos el aire entrar…
lo retenemos un momento…
y lo dejamos salir despacio…
Una vez más… respiramos profundo…
y con cada exhalación el cuerpo se relaja un poco más…

Ahora imagina que estás caminando por un sendero tranquilo…
Es un lugar natural, agradable, seguro…
Rodeado de calma… (…)
El suelo es firme y suave bajo tus pies…
y avanzas sin prisa, con tranquilidad…
El aire es fresco… limpio… agradable…
y respiras con facilidad…

De pronto, el cielo empieza a cambiar suavemente…
Comienza a caer una lluvia fina… muy suave… casi imperceptible…
No es una lluvia fría ni incómoda…
es una lluvia cálida… agradable… que envuelve…
Las gotas caen despacio alrededor de ti…
y no te molestan… al contrario, te acompañan…
Cada gota trae consigo calma… serenidad… equilibrio…
Sientes cómo esa lluvia fina toca tu cabeza… tus hombros… tu espalda…
Y poco a poco, te vas dejando envolver por ella…
Es como si esa lluvia te limpiara por dentro…
liberando tensiones… preocupaciones… cargas…
Con cada gota, te sientes más ligero… más tranquilo… más en paz…

Sigues caminando por el sendero…
mientras la lluvia suave te acompaña… sin prisa… sin presión…
Todo tu cuerpo se va relajando…
como si la naturaleza te estuviera cuidando…
Te sientes en calma… en equilibrio… en conexión contigo mismo…
Y en ese estado, percibes que no necesitas nada más…
solo estar aquí… respirando… sintiendo…

Poco a poco, la lluvia va disminuyendo…
hasta convertirse en una brisa suave…
Y tú sigues tu camino de vuelta…

Regresas lentamente a la respiración…
al contacto con la silla… con el suelo…
Mueves suavemente los dedos de las manos… de los pies…
Y cuando estés preparado o preparada… abres los ojos despacio…

Para compartir:

¿Cómo he vivido este paseo bajo la lluvia suave?
¿Qué me ha aportado este momento de calma?

 

Celebrando con Cruz Roja

El 8 de mayo se celebra el Día Mundial de la Cruz Roja, recordando el nacimiento de Henry Dunant, el fundador de la Cruz Roja.
Hoy queremos reconocer la gran labor de voluntarios y empleados de Cruz Roja, que todos los días salvan vidas, ayudan a los más desfavorecidos y cambian nuestra manera de pensar y actuar.
Cruz Roja es la red humanitaria más grande del mundo.
Muchas personas son voluntarios de esta ONG y dan su tiempo de forma generosa y gratuita para ayudar a las personas más necesitadas y vulnerables del mundo.
También estamos acostumbrados a ver cómo actúan los profesionales de Cruz Roja cuando hay emergencias: accidentes, inundaciones, llegada de migrantes o refugiados, o en países en los que hay guerras…

Hoy damos muchas gracias por el compromiso y la dedicación de trabajadores y voluntarios de Cruz Roja.
Lo hacemos viendo el vídeo y después podemos comentar si conocemos a alguien que trabaje o sea voluntario de Cruz Roja… 

1-3 Primaria

 

4-6 Primaria

 

Unidos a Jesús por su Espíritu

Jesús dijo a sus discípulos:
– Pediré al Padre que os dé otro defensor, el Espíritu de la verdad… Al que me ama lo amará mi Padre y yo también lo amaré” (Jn 14)

En el Evangelio del próximo domingo, Jesús promete que nos enviará su Espíritu Santo. El Espíritu es su fuerza, su ánimo, el que nos cuida, protege y acompaña…
Por eso Jesús les dice a sus discípulos que nunca estarán solos, que el Espíritu Santo, a quien llama el «Defensor», estará con nosotros para siempre.
Que suerte tener con nosotros el Espíritu Santo, porque así Jesús vivirá siempre en nuestros corazones.
El Espíritu de Jesús nos mantiene unidos a Él y al Padre.

1-3 Primaria

4-6 Primaria

 

Llenos de luz

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MÚSICA: La lista de Schindler
VISUALIZACIÓN

Nos sentamos cómodamente en la silla, con la espalda recta pero sin tensión.
Apoyamos bien los pies en el suelo, dejamos las manos descansar sobre las piernas y relajamos los hombros.
Cerramos suavemente los ojos.
Comenzamos a respirar despacio…
Inspiramos en 1, 2, 3, 4… y soltamos el aire en 1, 2, 3, 4…
De nuevo… Cogemos aire en 1, 2, 3, 4… y soltamos en 1, 2, 3, 4…
Una vez más, respiramos profundamente… y dejamos salir el aire poco a poco…

Ahora, poco a poco, llevamos la atención a nuestro cuerpo.
Imagina que estás en un lugar tranquilo… puede ser una playa, un bosque o un sitio que te haga sentir en calma.
(Pausa)
Siente el contacto de tus pies con el suelo…
Como si ese lugar te sostuviera con suavidad y seguridad.

Ahora imagina que sobre ti hay una luz cálida… suave… agradable…
Una luz que empieza a descender lentamente hacia tu cuerpo.
Esa luz toca primero tu cabeza…
Y al hacerlo, libera cualquier tensión… cualquier pensamiento que te preocupe…
Baja por tu rostro… relajando la frente, los ojos, la mandíbula…
Desciende por tu cuello… tus hombros…
Y sientes cómo todo el peso se va soltando…
La luz continúa bajando por tus brazos…
Hasta llegar a tus manos… y a cada uno de tus dedos…
Ahora baja por tu pecho…
Llenándolo de calma… de tranquilidad…
Desciende hacia tu abdomen… relajándolo…
Y sigue bajando por tu espalda… liberando cualquier rigidez…
Llega a tus piernas…
Recorriendo muslos, rodillas, pantorrillas…
Hasta alcanzar tus pies…

Siente ahora todo tu cuerpo envuelto en esa luz…
Como si estuvieras completamente protegido… en calma… en paz…

Permanece unos instantes en esta sensación…
(Pausa)

Ahora piensa en una persona importante para ti…
Alguien especial…
Imagina que esa luz que te llena… también puede llegar a esa persona…
Visualiza cómo le envías esa calma… esa tranquilidad… ese cariño…
Observa su rostro… su expresión… Observa cómo recibe esa energía…
(Pausa)

Poco a poco, vuelve a tu respiración…
Siente de nuevo tu cuerpo en la silla…
Mueve suavemente los dedos de las manos… de los pies…
Y cuando estés preparado, abre los ojos despacio.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
Puedo comentra, si lo deseo, con quién he compartido la luz que me llenaba…

 

María, míranos

Una manera muy bonita de acercarnos a la Virgen María, la madre de Jesús y madre nuestra, es con canciones.
Hoy vamos a escuchar en el vídeo una de esas canciones que nos ayudan a conocer a María y a Jesús: “María, mírame”.
Nos fijamos en la letra y podemos compartir después alguna frase que más nos haya gustado.

1-3 Primaria

 

4-6 Primaria

 

Hoy rezamos con el Papa León

Cada mes, el Papa pone una intención para que recemos los cristianos de todo el mundo por ella.
Este mes de mayo la intención es: “Por una alimentación para todos”.

Desgraciadamente millones de personas siguen padeciendo hambre.
Varios miles de personas mueren de hambre cada día…!!
Por eso el Papa León nos invita a rezar para que nadie quede privado del alimento necesario.
También nos llama a ser solidarios, a no desperdiciar la comida, a agradecer cada día los alimentos que tenemos, a compartir con quienes no tienen casi nada…

Vemos el vídeo y rezamos con el Papa León “por una alimentación para todos”

 

El ángel de los niños

Acabamos de comenzar el mes de mayo, el mes de las flores, el mes de María.
Ayer mismo hemos celebrado el día de la madre.
Durante unos momentos vamos a pensar en nuestras mamás, en cuánto nos quieren y en cuanto las queremos.
También hoy queremos dar gracias a Dios por el gran regalo que nos hizo al darnos a nuestra madre.

Leemos ahora esta historia: “El ángel de los niños”, de Francisco Briz Hidalgo:

Cuenta una antigua leyenda que un niño, que estaba a punto de nacer, le dijo a Dios:
– Me dicen que me vas a mandar mañana a la Tierra, pero… ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
Dios le respondió:
– Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará.
– Pero aquí en el cielo, no hago más que cantar y sonreír; eso basta para ser feliz.
– Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
– ¿Y cómo entenderé a la gente que me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
– Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso, repetía suavemente:
– Dios mío, si ya me voy, dime su nombre… ¿cómo se llama mi ángel?
– Su nombre no importa, tú le dirás «mamá»…

«Dios no pudiendo estar en todas partes puso en el mundo a las madres» (Proverbio árabe)

Acabamos con la siguiente poesía leída todos a la vez, despacio:

A MI MAMÁ

Todas las mañanas
sueño al despertar
que del cielo un ángel
me viene a besar.

Al abrir los ojos
miro dónde está
y en el mismo sitio
veo a mi mamá.