¡Que todos los niños puedan ser felices!

Mañana, día 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia o Día mundial de los Derechos de los Niños.
Esta celebración nos recuerda a todos, educadores, alumnos, familias… que todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a vivir felices y seguros, a estar protegidos, a que se cuide su salud, a tener una buena educación,… independientemente de dónde hayan nacido o en qué lugar vivan.
Ha llegado el momento de escuchar lo que tienen que decir los niños del mundo…

Vemos el vídeo y, después, el que quiera puede compartir qué le gustaría para que este mundo, nuestra ciudad, nuestro colegio… fuera un poco mejor.

El jardín de los derechos

Vamos a escuchar un cuento y al final cada uno podremos comentar qué es lo que más le ha gustado o le parece más importante de lo que se ha contado.

“El jardín de los derechos”

En un pequeño pueblo rodeado de montañas, había un jardín mágico donde cada flor representaba un derecho de los niños.
Las flores no eran flores comunes: hablaban, reían y cambiaban de color según el ánimo de los niños que las visitaban.
Un día, Lucía, una niña curiosa de ocho años, fue al jardín con su perro Tico. Al llegar, notó que algunas flores estaban marchitas y tristes.
—¿Qué os pasa? —preguntó preocupada.
Una flor azul, llamada Esperanza, le respondió con voz suave:
—Algunos niños del pueblo han olvidado que todos tenemos derechos… y cuando eso pasa, nos vamos apagando.

Lucía se sentó junto a ellas y dijo:
—¿Podríais contarme cuáles son esos derechos? ¡Quiero ayudaros a florecer otra vez!
Entonces, una a una, las flores comenzaron a brillar y a hablar:
Flor del Juego: “Yo florezco cuando los niños pueden jugar y divertirse. ¡El juego también es un derecho!”
Flor del Amor: “Yo crezco cuando los niños reciben cariño, cuidados y una familia que los proteja.”
Flor del Aprendizaje: “Mi color se vuelve más brillante cuando los niños van a la escuela y aprenden cosas nuevas cada día.”
Flor de la Voz: “Yo vivo cuando los niños son escuchados, cuando su opinión cuenta y se respeta.”
Flor de la Igualdad: “Yo florezco cuando todos los niños son tratados con justicia, sin importar su color, su país o su forma de ser.”

Lucía escuchó atenta y luego pensó:
—Entonces, para que el jardín vuelva a brillar, todos los niños del pueblo deben recordar estos derechos.
Así que, al día siguiente, Lucía y Tico organizaron una gran fiesta del jardín. Invitó a todos los niños y niñas, y juntos colocaron carteles de colores que decían:
“TODOS LOS NIÑOS TIENEN DERECHO A JUGAR, APRENDER, SER AMADOS Y ESCUCHADOS.”

Las risas llenaron el aire, los niños jugaron, dibujaron y contaron sus sueños.
Y poco a poco, el jardín volvió a florecer con mil colores.
Esa noche, las flores susurraron al viento:
—Gracias, Lucía. Mientras haya niños que recuerden sus derechos, este jardín nunca dejará de brillar.

 

Seguir a Jesús sin miedo

Decía Jesús a sus discípulos:
“Cuidado con que nadie os engañe.
Yo os daré palabras sabias a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro”.
(Lc 21)

El Evangelio de este próximo domingo es un poco complicado.
Jesús habla a sus discípulos de las dificultades que tendrán.
Seguir a Jesús a veces no es fácil… y en algunos países a los cristianos se les persigue y asesina por ser seguidores de Jesús.
Hoy nos acordamos de esas personas…
Y recordamos lo que nos dice Jesús: “Os daré palabras sabias…”

Que la Palabra de Jesús nos acompañe siempre y llene nuestro corazón.
Escuchamos esta canción de Toño Casado: “Que tu Palabra nos cambie el corazón”

 

¿Cómo empiezo el día?

LOGO HARA

MODALIDAD: «Escucha activa»

Música de ambientación: https://www.youtube.com/watch?v=3_1Wq0snhYk

Hoy hemos preparado una máxima un poco más especial.
Antes de comenzar, siéntate en la postura HARA: espalda recta, bien apoyada en el respaldo de la silla.
Pies en contacto con el suelo. Manos sobre la mesa o sobre los muslos, como prefieras. Cabeza recta, como si un hilo invisible tirara de ella. Cierra los ojos y escucha atentamente.

¿Cómo empiezo el día?

Coge aire despacio y suéltalo muy poco a poco.
Observa cómo tu barriga, al igual que un globo, se hincha y se deshincha.
Quédate así un momento, escuchando con atención tu respiración.
(Pausa)

A continuación, coloca tus manos sobre el pecho y siente el ritmo de tu corazón y tu respiración.
(Pausa)

A veces nos cuesta poner nombre a nuestras emociones.
Nos levantamos rápido, llegamos al cole a la carrera, empezamos la mañana y ni siquiera nos paramos a pensar cómo empezamos el nuevo día.
Por eso, hoy vamos a dedicar este primer momento del día a escucharnos y poner nombre a nuestras emociones, atentos y concentrados.
(Pausa)

A continuación, vas a oír un graaaan listado de emociones.
Escucha atentamente e intenta quedarte con aquella palabra que mejor defina cómo te encuentras en estos momentos, aquella que sientas de una manera especial frente a todas las demás.

¿Estás listo? Allá vamos.

(Leer sin prisa, dando tiempo a que reconozcan e identifiquen las palabras)

Triste. Despistado. Alegre. Enfadado. Nervioso. Inquieto. Feliz. Descansado. Disgustado. Cansado. Decepcionado. Tranquilo. Asustado. Sorprendido. Calmado. Aburrido. Avergonzado. Asombrado. Orgulloso. Preocupado. Apenado. Pensativo. Contento. Distraído. Ilusionado. Relajado.
(Pausa)

Guarda la palabra que hayas escogido.
Piensa por qué te encuentras hoy así.
(Pausa)

Cuando estés listo, puedes comenzar a moverte, a estirarte y abre los ojos.

Para compartir:
¿Qué palabra has escogido?
¿Te resulta fácil poner nombre a tus emociones?

 

Gracias por todo lo creado

Hoy damos gracias a Dios por todo lo creado y por nuestra curiosidad para comprender todas las cosas, también le pedimos que nos ayude a utilizar todo lo creado para un buen fin.
Lo hacemos a través de esta oración que recitamos juntos muy despacito.

Querido Dios,
gracias por darnos una mente curiosa
y por enseñarnos a descubrir el mundo que creaste.

Tú hiciste el cielo, la tierra, los animales y las personas,
y también nos diste la capacidad de aprender y pensar.

Ayúdanos a usar la ciencia y el conocimiento
para cuidar la vida, ayudar a los demás
y hacer que el mundo sea un lugar más justo y bonito.

Danos sabiduría para investigar con amor,
responsabilidad para cuidar la creación,
y humildad para recordar que todo lo bueno viene de Ti. Amén.

 

Confianza, transformación y futuro

Hoy, día 10 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo.
Es un día que nos recuerda la importancia de la ciencia para nuestra vida cotidiana.
El lema de este año es: “Confianza, transformación y futuro: La ciencia que necesitamos para 2050”.
Las personas que se dedican a la investigación en la ciencia nos ayudan a mejorar nuestra salud, a conocer mejor el mundo, a darnos cuenta de lo importante que es la paz para que todos podamos vivir seguros y crecer felices.
Ojalá todos nosotros podamos colaborar para hacer un mundo más justo, en paz y en que todos puedan vivir una vida digna y feliz.

 

 

El Templo no es un mercado

Cuando se acercaba la fiesta de la Pascua, Jesús fue a Jerusalén. Al llegar al Templo, vio que había personas vendiendo bueyes, ovejas y palomas, y también hombres cambiando dinero en sus mesas.

Jesús se dio cuenta de que eso no estaba bien, porque el templo era la casa de Dios, no un mercado. Entonces, hizo un látigo con cuerdas y sacó a todos de allí, junto con los animales. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y tiró las monedas al suelo.

Les dijo:

– ¡Sacad todo de aquí! ¡No convirtáis la casa de mi Padre en un mercado.        (Jn 2)

Hemos leído un trocito del Evangelio de este domingo.
Nos presenta una forma de ser de Jesús que nos sorprende un poco: ¡Jesús se enfada!

Quizá nosotros también queremos hacer de nuestra relación con Jesús un pequeño “mercado”:
– “Jesús: si me ayudas a aprobar este examen… te rezo dos padrenuestros”
– “Si se cura la abuela voy a portarme bien y no faltaré nunca a la catequesis”…

Vemos el vídeo y después podemos compartir cómo es nuestra relación con Jesús, con Dios…

 

 

La Paz que viene de Dios

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Preparación
Vamos a buscar una postura cómoda.
Si quieres, cierra los ojos o mira hacia un punto tranquilo.
Pon tus manos sobre tu corazón.
Vamos a respirar juntos, despacio y con calma.
Inhala suave por la nariz… siente cómo entra el aire.
Ahora suéltalo despacio por la boca.

Deja que la música te acompañe…

https://www.youtube.com/watch?v=A__ArDDgvIE&t=1800s

Cuando inhalas, imagina que entra la paz de Dios en ti.
Cuando exhalas, deja salir las preocupaciones o los miedos.

Hazlo otra vez…
Inhala la paz de Dios…
Exhala todo lo que te preocupa…

Ahora imagina que estás en un lugar hermoso creado por Dios.
Puede ser un campo lleno de flores, una playa tranquila, o un jardín con muchos colores y sonidos suaves.
Siente el sol que te acaricia, el viento que sopla despacito, y escucha los sonidos de la creación.

En ese lugar, imagina que Jesús está a tu lado.
Te mira con cariño y te dice:
“Mi paz te dejo, mi paz te doy.”

Siente cómo esas palabras llenan tu corazón.
Tu cuerpo se relaja, tu mente se calma.
Estás envuelto en la paz y el amor de Jesús.

Ahora imagina que esa paz de Jesús brilla dentro de ti,
como una luz cálida que ilumina tu corazón.
Esa luz se hace más grande y llega hasta tus amigos, tu familia, tus maestros.
Cada persona que piensas recibe un poquito de esa luz.
Jesús sonríe porque estás compartiendo su paz.

Vuelve a sentir tu cuerpo: tus pies, tus manos, tu respiración.
Respira una vez más, suave y profundo.
Cuando estés listo, abre los ojos y sonríe.

Recuerda que la paz de Dios vive en ti,
y que puedes volver a sentirla siempre que la necesites.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?