Sobrarían palabras

AUDITORÍA (completar por el educador)

Hoy, día 3 de diciembre, se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
Para recordar a todas las personas que son diferentes vamos a escuchar la canción “Sobrarían las palabras” de Lucía Torres, una niña de 11 años, hija mayor de la familia Torres Pascual (cantautores cristianos).
Tenemos delante la letra para poder fijarnos lo que dice y compartir lo que más nos haya gustado…

Ven aquí, yo te hago un hueco, ven aquí.
Ven aquí, juega conmigo, ven aquí.
Déjame estar hoy contigo, saca lo bueno de mí
Ven aquí, estoy a tu lado, ven aquí.

Quiero ver lo que tú ves, déjame ver
y mirar como tú miras, aunque sólo sea una vez.
Aprender hoy de tu mano, lo que está mal y está bien
y sentir como tú sientes, una vez.

VAMOS A ROMPER BARRERAS, ARRANQUEMOS DE UNA VEZ
¿POR QUÉ ES ÉL EL DIFERENTE? DIFERENTE SOY PARA ÉL
SI MIRAMOS CON LOS OJOS QUE VEN DESDE EL CORAZÓN
SOBRARÍAN PALABRAS COMO INCLUSIÓN.

Con tus ojos he visto un mundo mejor
donde juntos de la mano construimos ilusión.
Ya no veo diferencias, solo veo oportunidad
De volar más alto con la fuerza
con la fuerza que tú me das.

 

No se puede amar lo que no se conoce

AUDITORÍA (completar por el educador)

Este año 2025 estamos celebrando los 600 años de la llegada de los primeros gitanos a España.
Hoy, en recuerdo agradecido de esos 600 años, leeremos una historia: «No se puede amar lo que no se conoce».

Con estas palabras, la joven Manuela recibe en su cumpleaños un precioso y misterioso joyero, regalo de su abuela, que únicamente se abre al formular la pregunta correcta. “¿Cuántos años tengo?, ¿qué hay dentro de la caja?, ¿quién soy?”.

En su interior, Manuela encuentra prendas de ropa y varios objetos: una falda, un clavo, un anillo de oro, una cachava y una pluma estilográfica. Estos objetos, aparentemente inconexos y extraños, llevarán a la curiosa y valiente niña a vivir una verdadera aventura: la de su propia historia, que es en realidad la historia de todos los gitanos y gitanas que durante 600 años han ido tejiendo los coloridos y brillantes hilos de su trayectoria: identidad, valores y cultura que, a su vez, se entrelazan con los que forjan el diverso mosaico de la historia y cultura de España. El precioso joyero que recibe de su abuela es el legado de quienes le precedieron, y cuyas vidas nutrieron una cultura que Manuela conocerá, amará y abrazará como propia.

La caja de Manuela

Una enorme tarta adornada con crema de chocolate y fresas presidía la mesa. Manuela la miraba con admiración mientras ayudaba a su madre a colocar las bandejas con bocadillos. Estaba tan nerviosa que no podía permanecer quieta. El salón estaba precioso. Los globos de colores y las brillantes guirnaldas anunciaban el ambiente festivo. No veía el momento en que sus compañeros de clase llegaran a su casa. Regañó varias veces a sus hermanos pequeños, que, impacientes, asomaban sus dedos por debajo de la mesa para intentar atrapar alguna golosina. Los había citado a las cinco, pero eran las seis y ninguno había llamado al timbre de su puerta.
—Es tarde —asumió con tristeza—. Y no ha venido nadie. Ninguno de mis compañeros.
Sus padres se miraban preocupados. Se temían lo peor. La tristeza de su hija aumentaba por momentos. La niña tenía la mirada perdida, fija sobre los dulces y aperitivos que habían preparado con tanto esmero. Dos horas después, Manuela se dio por vencida. Entró en su habitación cabizbaja. Se miró al espejo y observó con atención sus ojos negros enrojecidos por el llanto. Su piel morena brillaba al reflejar los rayos de luz que entraban por su ventana. La pena que sentía se hizo un nudo en su pecho. Se sentó en la cama y comenzó a llorar en silencio.
—Es porque soy gitana, mama —susurró, abrazándose a su madre.
—Manuela, no es tu culpa. Eres nueva en el colegio. A veces cuesta un poco hacer amigos.
—Mama, nadie quiere ir a casa de unos gitanos. Me lo dijo una niña en el recreo.
Las manos de su madre se posaron con suavidad en sus mejillas. A través del espejo buscó la mirada de su marido, que las escuchaba fuera de la habitación. Él entendió que había llegado el momento. Tenían que dárselo ya.
—Entiendo que estés triste, pero no te puedes rendir —le dijo—. Lo que te ha pasado hoy, aunque ahora sientas que es algo triste, que te duele, se va a convertir en algo bonito que no olvidarás nunca.
—No hay nada bonito en que nadie te quiera, mama.
—Somos muchos los que te queremos. Tu familia es muy grande.
—¿Y por qué mis compañeros no me quieren?
—Sé que te va a costar un poco entender esto, pero no se puede amar lo que no se conoce.
—Pues me gustaría que me conociesen. Que supiesen qué es ser gitana. Pero ¿cómo?
—Para eso estamos nosotros, tu familia. No estás sola, Manuela. Vamos a ayudarte. Y vamos a empezar por un regalo muy especial. Un regalo que te dejó tu abuela antes de marcharse.
—¿Mi abuela dejó un regalo para mí?
—Y no es un regalo cualquiera. Está en su cuarto.
Manuela se levantó de un salto y corrió hacia la habitación que había pertenecido a su abuela. Empujó la puerta despacio. Estaba nerviosa por ver su regalo, pero no podía evitar sentir nostalgia al encontrarse con sus recuerdos. Su abuela había sido maestra y aquel era el cuarto donde solía leer, donde se sentaba a preparar sus clases. La echaba mucho de menos. Se sorprendió cuando vio que, en medio de la habitación, sobre la mesa, había una caja enorme. Manuela no sabía que en ella encontraría mucho más que respuestas.

La persiana estaba a medio bajar. La luz tibia caía en vertical sobre la caja de madera, dándole un aspecto mágico. Despacio, como si entrara en otro mundo, se acercó a ella. La puerta se cerró a su espalda. Ni su padre ni su madre ni sus hermanos habían entrado con ella. Estaba sola frente a la caja. Era un joyero de grandes dimensiones. Y tenía una cerradura. Manuela contuvo el aliento. Puso las manos sobre él y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Le dio la sensación de que su abuela estaba allí con ella. Casi podía oírla susurrar:
– «Adelante, adelante».
La abuela Manuela había sido una mujer valiente, como también lo era ella. Se sorbió los mocos y se restregó los ojos. Ilusionada, trató de abrir aquel enorme joyero, pero estaba cerrado con llave. Entonces, allí, junto al cofre, lo vio. Era un sobre con su nombre:
«Manuela».
Lo abrió impaciente. Leyó:
– «La caja de las respuestas. Una pregunta la abre. Una pregunta la cierra».
La niña se mordió el labio. ¿Una pregunta? ¿Y cuál sería? Estuvo pensando un rato. Probó con algunas:
– «¿Qué hay dentro de la caja?», «¿Cuántos años cumplo?», «¿Por qué no ha venido nadie a mi cumpleaños?».
Pero la cerradura seguía inmóvil. Miró a su alrededor, a ver si se le ocurría algo. Vio su imagen fugaz en el espejo de la abuela. Apenas una sombra en la que no se podía saber quién era esa niña delgada y despeinada. ¡Eso era! Se agachó y le dijo en un susurro a la cerradura de la caja:
—¿Quién soy?
Una luz centelleó en la cerradura y el joyero se abrió con un leve tintineo. Despacio, levantó la tapa. Su rostro se iluminó con el resplandor de su interior. Dentro había una prenda de ropa y varios objetos. Cogió uno al azar: un clavo. Lo dejó y tomó otro: un anillo de oro. ¿Qué significaba todo aquello? Desplegó de nuevo la hoja del sobre y le dio la vuelta buscando alguna instrucción. Puso el papel contra la ventana y allí estaban: letras invisibles que aparecían al trasluz. Cada objeto con su dueño, cada pieza en este sueño la memoria te traerá y la respuesta tendrás…

¡Estad atentos, vendrá alguien importante!

Ayer hemos estrenado un nuevo año litúrgico. Un nuevo año en las celebraciones de la Iglesia.
El año nuevo de las celebraciones cristianas empieza con la espera de la Navidad…
Se llama el ADVIENTO, que quiere decir la llegada de alguien importante… La llegada de Jesús en Navidad.
Faltan 4 semanas y nos queremos preparar muy bien para ese día!!
Nos fijamos cómo nos lo cuenta Carlo Acutis en este vídeo de animación (Carlo es un santo muy joven al que le gustaba mucho compartir en sus redes sociales buenas noticias sobre Jesús, como la que vamos a escuchar ahora…)

 

Invitados a un gran banquete

Estamos celebrando la Fiesta de Juan María.
Vamos a ver en el vídeo una historia que contó Jesús sobre un hombre muy rico que preparó una gran fiesta e invitó a mucha gente…

1-3 Primaria

4-6 Primaria

Hoy estamos invitados a una gran fiesta.
No pongamos escusas para no participar con alegría, con ganas, con ilusión.

Recuerda aquella parábola que contaba Jesús y que escucharemos en el Evangelio de este domingo próximo: (está en Lucas 14)

Un hombre preparó una gran fiesta e invitó a mucha gente.
Cuando todo estuvo listo, mandó a su sirviente a decirles:
—¡Vengan, que ya está todo preparado!
Pero, uno tras otro empezó a poner excusas:
Uno dijo:
—No puedo ir, acabo de comprar un campo.
Otro dijo:
—Yo compré unos bueyes y tengo que probarlos.
Y otro dijo:
—Me acabo de casar, no puedo ir.
El sirviente volvió y se lo contó al dueño.
Entonces el dueño se enojó un poco y dijo:
—Ve rápido por las calles y trae a los pobres, los enfermos y los que no tienen casa.
El sirviente volvió y dijo:
—Ya lo hice, pero todavía hay lugar.
El dueño respondió:
—Pues ve por los caminos y convence a todos para que vengan. ¡Mi casa debe estar llena!
Y Jesús terminó diciendo:
—Ninguno de los primeros invitados disfrutará de mi banquete.

 

 

Brillando con Juan María

LOGO HARA

 Vamos a comenzar buscando una postura cómoda.
Cierra los ojos para estar más tranquilo.
Pon tus manos sobre tus rodillas o sobre tu corazón.

https://www.youtube.com/watch?v=YRGyaLclofw

Vamos a respirar juntos…
Inhala por la nariz, suave y profundo…
Siente cómo el aire llena tus pulmones…
Exhala despacio por la boca, dejando salir cualquier tensión.

Hazlo otra vez: inhala la paz… exhala las preocupaciones.

Siente cómo tu cuerpo se relaja,  cómo tu mente se calma, cómo tu corazón se abre.

Ahora imagina que caminas por un hermoso jardín, el jardín de Dios.
Es un jardín lleno de flores de muchos colores, árboles que dan sombra y un cielo muy azul.
Escucha los pajaritos cantar,  siente el viento suave en tu cara, y el calor del sol que te abraza.

Sabes que este jardín es especial: es el jardín de Dios, donde todos somos sus hijos y hermanos.
De pronto, ves a Jesús caminando hacia ti.
Tiene una sonrisa muy dulce y te dice:
“Gracias por estar aquí. Tú eres importante y amado.”

Jesús te invita a sentarte con Él. Te mira con ternura y pone su mano sobre tu hombro.
Sientes que su amor te llena por dentro, como una luz cálida que te da fuerza y alegría.

Mientras sigues respirando con calma, imagina que esa luz que Jesús puso en ti
empieza a brillar más fuerte.
Esa luz es el espíritu menesiano, el espíritu de Juan María.
Es un espíritu de familia, de servicio y de amor.

Piensa en las personas que te acompañan en tu colegio:
tus amigos, tus profesores, tus familias.
Todos son parte de esta gran familia menesiana.

Imagina que tu luz se une con la de ellos y entre todos forman un gran círculo de luz,
como una familia que se abraza con el corazón.
Siente esa unión, esa alegría, esa paz.
Es Dios que nos une y nos invita a vivir como hermanos.

Estamos invitados a llevar esa la luz al mundo…
Ahora, guarda esa luz dentro de tu corazón.
Siente que allí se queda, suave y brillante.

Cuando terminemos la visualización podrás usar esa luz para hacer el bien,
para cuidar, para ayudar, para sonreír.

Jesús te dice: “Lleva mi luz y mi paz por donde vayas.”

Respira una vez más… Inhala amor… Exhala gratitud…

Poco a poco mueve tus manos y tus pies…
Cuando estés listo, abre los ojos y sonríe.

Recuerda:
Eres parte de la familia menesiana, una luz que brilla con la paz y el amor de Jesús.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿A dónde quiero llevar la luz de Jesús?

 

 

De Jesús a Juan María

Nos vamos a fijar en el Cartel de este año.
Vemos  a la izquierda del todo a Jesús, con una gran sonrisa, y con la mano unida a Juan María…
Hoy damos gracias por la vida de Juan María, que nos una a Jesús.
Vamos a recordar los primeros años de su vida.
Seguramente ya conoces muchas cosas de las que nos cuenta el vídeo, pero, al recordarlas, nuestro corazón se acerca más al de Juan María.

Al final hacemos juntos esta Oración a Juan María:

Querido amigo Juan María,
tú que amaste mucho a Dios y a los niños,
enséñanos a vivir con alegría, fe y esperanza.

Ayúdanos a ser buenos amigos de Jesús,
a trabajar con amor, a cuidar a los demás
y a compartir lo que somos y tenemos.

Haz que en nuestra escuela y en nuestra familia
reine la paz, la bondad y la alegría.

Queremos seguir tu ejemplo,
ser menesianos de corazón,
y construir un mundo más justo y fraterno. Amén.

 

Muévete con Juan María

Empezamos la Semana de Juan María.
Es un momento muy esperado por todos, para recordar al Fundador de los Hermanos Menesianos y celebrar la fiesta de nuestro Centro con alegría y dispuestos a disfrutar juntos…

Vamos a recordar la vida de Juan María de la Mennais con este vídeo.
Podemos comentar después qué es lo que más nos ha gustado.

 

Jesús, acuérdate de mí

– Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Jesús le respondió:
– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.     (Lc 23)

Este domingo se celebra la fiesta de Jesús, Rey del universo
Es el último domingo del año litúrgico.
El próximo domingo estaremos ya preparando la venida de Jesús, el tiempo de Adviento.

Es una fiesta en la que todos le decimos a Jesús: “Acuérdate de mí”
Y le pedimos a Jesús que se acuerde de las personas que tienen problemas de , de trabajo, de convivencia en la familia, que no son felices en el colegio o que no tienen amigos…
Acuérdate de todos ellos, Jesús.

Escuchamos esta canción: “Jesús, acuérdate de mí”

 

Derecho a la alegría

LOGO HARA

MÚSICA: Una mattina

https://www.youtube.com/watch?v=PIcQ6OZsafs

Siéntate cómodo y pon tus manos sobre el corazón.
Cierra los ojos y céntrate en tu respiración.
Inhala despacito por la nariz…
Siente cómo el aire te llena de calma.
Exhala por la boca y deja salir cualquier preocupación.

Otra vez:
Inhala la paz…
Exhala la tensión.

Siente que tu corazón se llena de tranquilidad.
Imagina que estás en un campo grande y hermoso.
El cielo es azul y el sol calienta suavemente tu cara.
A tu alrededor aparecen niños de muchos lugares del mundo: de distintas edades, colores y culturas.

Todos ríen, juegan, aprenden y se abrazan.
Jesús camina entre ellos, con una sonrisa llena de amor.
Te mira y te dice:
“Cada niño y cada niña es valioso.
Todos tienen derecho a vivir en paz,
a aprender, a ser amados y a soñar”.

Siente esas palabras dentro de ti.
De tu corazón sale una luz suave, una luz que representa el amor, la justicia y la paz.

Esa luz viaja y toca los corazones de todos los niños del mundo.
Ahora todos están unidos por esa luz que viene de Dios.

Junta tus manos y repite en silencio o en voz baja:

Querido Jesús,
gracias por enseñarnos
que todos los niños somos iguales en dignidad y derechos.

Ayúdanos a cuidar, respetar y defender los derechos de los demás.
Que nunca falte el amor, la comida, la educación ni la paz.
Haz que nuestro corazón sea justo y bondadoso,
y que siempre sepamos compartir tu luz
con quienes más lo necesitan.

Lentamente vas abriendo los ojos y moviéndote un poco, muy despacio…

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿Qué es lo que más me ha gustado?