PAUSA Y RECONECTA

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ESTOY EN EL CENTRO

Hay cosas difíciles de explicar, pero quizá fáciles de sentir o ayudar a sentir a través del arte. Nuestra máxima  de hoy va a ser con los ojos abiertos y bien abiertos, se trata de ver una obra de arte muy sencilla: es de barro cocido. El artista ha modelado ni más ni menos que a Dios, y en plena acción. También nos ha modelado a nosotros, eso si, nos ha puesto en nuestro sitio.

Tan solo observa la obra y trata de meterte en la piel del protagonista: ¿Qué le pasa o qué le habrá pasado? ¿Cuándo me he sentido así? ¿Qué recibe? ¿Cómo le hace sentirse estar así de rodeado…?

ENLACE PPT

Y para «entender» mejor esta figura de barro y cómo nos trata Dios te invito a recordar: recuerda a una persona, a alguien de quien estés enamorad@ o que te quiera mucho, recuerda como te sientes cuando estas con esa persona, como se transforma tu cara, tu vida,… como te hace sentir su recuerdo, saber que existe (incluso saber que existió), aunque quizá no esté cerca ahora…

Y sigue así, sin desconectar en todo el día de esta visualización, trata de vivir unido a esa experiencia de amor: el que das y el que recibes; el que nos hace sentir sabernos en el centro del cariño, el pensamiento y el cuidado de Dios; vivir todo el día sabiéndonos habitados, sabiéndonos en sus manos, sabiéndonos animados. TRES EN UNO, algo así como «amor al cubo».

Eval HARA

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SI NO REZAS NO PASA NADA

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ONE DAY

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COGE ALIENTO !! de Vida

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«TODO IRÁ MEJOR» (JMª)

TODO IRÁ MEJOR

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Mira y escucha

menesianos

Hoy os invitamos a observar un cuadro tras leer el comentario. Te resultará familiar ya que tiene un emoticono de whatsapp. No es un cuadro sencillo, ¿le conocías? ¿qué sientes al observarlo? ¿qué te sugiere?  Que lo disfrutes.

COMENTARIO (El grito – Munch)

El cuadro comienza a gestarse en una tarde de 1892 que el pintor describe así en su diario:

Nueva imagen (54)

“Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad. […] Me quedé mirando el fiordo, el sol se estaba poniendo. Las nubes se tiñeron de rojo, como la sangre. Sentí como un grito a través de la naturaleza. Me pareció oír un grito. Pinté este cuadro, pinté las nubes como sangre verdadera. Los colores gritaban».

La deformación de la figura llega a un límite desconocido para la época. El hombre situado en primer plano con la boca abierta y las manos tapando los oídos para no escuchar su propio e incontenible grito, que es también el grito de la naturaleza, está reducido a una mísera apariencia ondulante en un paisaje de delirio. Mientras, dos personas pasean ajenas a su sufrimiento, la vida continúa mientras él solo quiere gritar.

(haz click sobre la imagen para ampliar)

evaluación HARA

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