Acabamos de comenzar el mes de mayo, el mes de las flores, el mes de María.
Ayer mismo hemos celebrado el día de la madre.
Durante unos momentos vamos a pensar en nuestras mamás, en cuánto nos quieren y en cuanto las queremos.
También hoy queremos dar gracias a Dios por el gran regalo que nos hizo al darnos a nuestra madre.
Leemos ahora esta historia: “El ángel de los niños”, de Francisco Briz Hidalgo:
Cuenta una antigua leyenda que un niño, que estaba a punto de nacer, le dijo a Dios:
– Me dicen que me vas a mandar mañana a la Tierra, pero… ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
Dios le respondió:
– Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará.
– Pero aquí en el cielo, no hago más que cantar y sonreír; eso basta para ser feliz.
– Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
– ¿Y cómo entenderé a la gente que me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
– Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso, repetía suavemente:
– Dios mío, si ya me voy, dime su nombre… ¿cómo se llama mi ángel?
– Su nombre no importa, tú le dirás «mamá»…
«Dios no pudiendo estar en todas partes puso en el mundo a las madres» (Proverbio árabe)
Acabamos con la siguiente poesía leída todos a la vez, despacio:
A MI MAMÁ
Todas las mañanas
sueño al despertar
que del cielo un ángel
me viene a besar.
Al abrir los ojos
miro dónde está
y en el mismo sitio
veo a mi mamá.