Nos sentamos cómodamente en la silla, apoyamos los pies en el suelo, las manos sobre las piernas y la cabeza erguida, como si un globo que flotara sobre ella, tirase de la cabeza suavemente hacia arriba.
¿Estás listo?
Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre. Inspira, 1, 2, 3 y 4. Lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3 y 4 y suelta 1, 2 ,3 y 4.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.
Este nuevo curso nos sentimos especialmente acompañados por nuestros compañeros, profesores, familia, amigos…
Con la tranquilidad de la respiración y la música que nos acompaña vamos a hacer una pequeña visualización…
https://www.youtube.com/watch?v=S55h-1wigCw
Empiezas un nuevo curso. Estás en un bosque, entre muchos árboles.
Coge el sendero, y después de caminar un rato, elige un lugar para sentarte. Estás muy cansado de andar.
Estás respirando tranquilamente y escuchando la música. Te quedas un poco dormido.
De repente, oyes algo detrás de ti y sientes la presencia de alguien.
Te dice al oído: “Despierta”.
¡Es el ángel que te cuida, que ha venido a estar un ratito a tu lado!
Sientes mucha paz al sentir que está contigo.
Te dice:
– “Este curso también voy a estar a tu lado y voy a cuidarte y protegerte”.
– “Voy a ayudarte a despertar a todo lo bueno que te rodea.”
Te sientes contento y afortunado. Le das las gracias.
Ahora junto a él, sigues escuchando la música, mientras respiras lentamente.
(dejamos a los niños un ratito con la música)
Después de este encuentro, vas a despedirte de tu ángel y le das un gran abrazo.
Respira profundamente varias veces y, lentamente, a tu ritmo y sin prisas, abre los ojos.
Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
Si alguien quiere puede compartir qué le ha dicho a su ángel.
