Unidos a Jesús por su Espíritu

Jesús dijo a sus discípulos:
– Pediré al Padre que os dé otro defensor, el Espíritu de la verdad… Al que me ama lo amará mi Padre y yo también lo amaré” (Jn 14)

En el Evangelio del próximo domingo, Jesús promete que nos enviará su Espíritu Santo. El Espíritu es su fuerza, su ánimo, el que nos cuida, protege y acompaña…
Por eso Jesús les dice a sus discípulos que nunca estarán solos, que el Espíritu Santo, a quien llama el «Defensor», estará con nosotros para siempre.
Que suerte tener con nosotros el Espíritu Santo, porque así Jesús vivirá siempre en nuestros corazones.
El Espíritu de Jesús nos mantiene unidos a Él y al Padre.

1-3 Primaria

4-6 Primaria

 

Llenos de luz

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MÚSICA: La lista de Schindler
VISUALIZACIÓN

Nos sentamos cómodamente en la silla, con la espalda recta pero sin tensión.
Apoyamos bien los pies en el suelo, dejamos las manos descansar sobre las piernas y relajamos los hombros.
Cerramos suavemente los ojos.
Comenzamos a respirar despacio…
Inspiramos en 1, 2, 3, 4… y soltamos el aire en 1, 2, 3, 4…
De nuevo… Cogemos aire en 1, 2, 3, 4… y soltamos en 1, 2, 3, 4…
Una vez más, respiramos profundamente… y dejamos salir el aire poco a poco…

Ahora, poco a poco, llevamos la atención a nuestro cuerpo.
Imagina que estás en un lugar tranquilo… puede ser una playa, un bosque o un sitio que te haga sentir en calma.
(Pausa)
Siente el contacto de tus pies con el suelo…
Como si ese lugar te sostuviera con suavidad y seguridad.

Ahora imagina que sobre ti hay una luz cálida… suave… agradable…
Una luz que empieza a descender lentamente hacia tu cuerpo.
Esa luz toca primero tu cabeza…
Y al hacerlo, libera cualquier tensión… cualquier pensamiento que te preocupe…
Baja por tu rostro… relajando la frente, los ojos, la mandíbula…
Desciende por tu cuello… tus hombros…
Y sientes cómo todo el peso se va soltando…
La luz continúa bajando por tus brazos…
Hasta llegar a tus manos… y a cada uno de tus dedos…
Ahora baja por tu pecho…
Llenándolo de calma… de tranquilidad…
Desciende hacia tu abdomen… relajándolo…
Y sigue bajando por tu espalda… liberando cualquier rigidez…
Llega a tus piernas…
Recorriendo muslos, rodillas, pantorrillas…
Hasta alcanzar tus pies…

Siente ahora todo tu cuerpo envuelto en esa luz…
Como si estuvieras completamente protegido… en calma… en paz…

Permanece unos instantes en esta sensación…
(Pausa)

Ahora piensa en una persona importante para ti…
Alguien especial…
Imagina que esa luz que te llena… también puede llegar a esa persona…
Visualiza cómo le envías esa calma… esa tranquilidad… ese cariño…
Observa su rostro… su expresión… Observa cómo recibe esa energía…
(Pausa)

Poco a poco, vuelve a tu respiración…
Siente de nuevo tu cuerpo en la silla…
Mueve suavemente los dedos de las manos… de los pies…
Y cuando estés preparado, abre los ojos despacio.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
Puedo comentra, si lo deseo, con quién he compartido la luz que me llenaba…

 

María, míranos

Una manera muy bonita de acercarnos a la Virgen María, la madre de Jesús y madre nuestra, es con canciones.
Hoy vamos a escuchar en el vídeo una de esas canciones que nos ayudan a conocer a María y a Jesús: “María, mírame”.
Nos fijamos en la letra y podemos compartir después alguna frase que más nos haya gustado.

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Hoy rezamos con el Papa León

Cada mes, el Papa pone una intención para que recemos los cristianos de todo el mundo por ella.
Este mes de mayo la intención es: “Por una alimentación para todos”.

Desgraciadamente millones de personas siguen padeciendo hambre.
Varios miles de personas mueren de hambre cada día…!!
Por eso el Papa León nos invita a rezar para que nadie quede privado del alimento necesario.
También nos llama a ser solidarios, a no desperdiciar la comida, a agradecer cada día los alimentos que tenemos, a compartir con quienes no tienen casi nada…

Vemos el vídeo y rezamos con el Papa León “por una alimentación para todos”

 

El ángel de los niños

Acabamos de comenzar el mes de mayo, el mes de las flores, el mes de María.
Ayer mismo hemos celebrado el día de la madre.
Durante unos momentos vamos a pensar en nuestras mamás, en cuánto nos quieren y en cuanto las queremos.
También hoy queremos dar gracias a Dios por el gran regalo que nos hizo al darnos a nuestra madre.

Leemos ahora esta historia: “El ángel de los niños”, de Francisco Briz Hidalgo:

Cuenta una antigua leyenda que un niño, que estaba a punto de nacer, le dijo a Dios:
– Me dicen que me vas a mandar mañana a la Tierra, pero… ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
Dios le respondió:
– Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará.
– Pero aquí en el cielo, no hago más que cantar y sonreír; eso basta para ser feliz.
– Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
– ¿Y cómo entenderé a la gente que me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
– Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso, repetía suavemente:
– Dios mío, si ya me voy, dime su nombre… ¿cómo se llama mi ángel?
– Su nombre no importa, tú le dirás «mamá»…

«Dios no pudiendo estar en todas partes puso en el mundo a las madres» (Proverbio árabe)

Acabamos con la siguiente poesía leída todos a la vez, despacio:

A MI MAMÁ

Todas las mañanas
sueño al despertar
que del cielo un ángel
me viene a besar.

Al abrir los ojos
miro dónde está
y en el mismo sitio
veo a mi mamá.

 

Escuchamos el silencio

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Nos sentamos tranquilos, con la espalda recta.
Apoyamos las manos en las piernas o en la mesa.
Cerramos los ojos si queremos… y hacemos silencio.

Respiramos despacio, cogiendo aire por la nariz…
y lo soltamos lentamente…

Repetimos varias veces…

Mientras tomamos el aire, decimos en nuestro interior: “Estoy tranquilo”.
Mientras expulsamos el aire decimos: “Estoy en paz”.

El silencio y la respiración pausada nos ayuda a estar tranquilos,
a escuchar mejor, a sentir paz.

Jesús muchas veces buscaba momentos de silencio para encontrarse con su Padre Dios.
Le gustaba hacerlo al empezar el día, de madrugada, o en la tranquilidad de la noche:

Cuando nosotros tenemos momentos de mirar a nuestro interior en silencio
nuestro corazón se llena de paz.

Ahora vamos a “escuchar el silencio”.
(Pausa)

Intentamos no hacer ningún ruido y si oímos algún sonido de fuera no lo prestamos atención, lo dejamos pasar y seguimos en calma…
(Pausa)

Como Jesús encontraba paz en el silencio nosotros también vamos a “escuchar el silencio”, con paz, sin preocuparnos por nada…

Vamos a permanecer un ratito en silencio, ayudándonos de nuestra respiración tranquila,…
Intentamos estar en calma por dentro y sin hacer caso si hay algo de ruido en el pasillo, en la calle…

Y así, en nuestro interior decimos:
“Gracias, Padre Bueno,
por este rato de paz, de calma,…”

Respiramos ahora de forma consciente y un poco más profunda y, poco a poco, vamos abriendo los ojos, comenzando a movernos un poco…

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿Quiero compartir algún lugar o momento del día en que me gusta estar un rato en silencio y en paz?

Muévete con la Danza

Cada 29 de abril se celebra el Día Internacional de la Danza.
Es un día para promover la danza como una forma de expresión artística universal que une a las personas de diferentes culturas y orígenes.
Se celebra este día en recuerdo al nacimiento el bailarín y coreógrafo francés Jean-Georges Noverre, considerado el creador del ballet moderno.

Además de una expresión artística, la danza puede ser también una forma de oración, de agradecimiento a Dios y de alabanza.
A través del movimiento corporal, la música y a veces instrumentos podemos adorar y agradecer a Dios con toda nuestra persona…

Vemos el vídeo y nos unimos a la danza, agradeciendo la vida, todo lo bueno que tenemos
Agradecemos también el amor que recibimos de Dios a través de las personas que pone a nuestro lado…

1-3 Primaria:

4-6 Primaria:

 

El poder de la amabilidad

Ser amable también da vida.
Una palabra buena puede alegrar el día a alguien y llena de alegría también a quien la dice.
Ser amables con los demás les hace felices y nos hace sentir más felices a nosotros, la vida es más agradable y armoniosa.
Hoy vamos a proponernos ser amables con otros y dedicarles palabras agradables.

Vemos el vídeo y después hacemos juntos esta ORACIÓN:

Buenos días, Jesús.
Hoy te pedimos que nos ayudes
a tener un corazón bueno y atento.

Enséñanos a ver cuando alguien está triste, solo o necesita ayuda.
Danos manos dispuestas para ayudar, palabras amables para animar.

Hoy te pedimos, Jesús
un corazón generoso para compartir con los demás,
un corazón generoso para hacer el bien.

Que cuidemos hoy los pequeños gestos,
y que con nuestra forma de actuar
podamos llevar alegría y amor a quienes nos rodean. Amén.

 

 

 

Ayuda sin que te lo pidan

Estar atento a los demás significa darse cuenta de lo que les pasa para ayudarles.
Crecemos y nos hacemos mejores personas cuando somos capaces no sólo de preocuparnos por lo que nos pasa a nosotros, sino que nos fijamos en la ayuda que necesitan otros y tratamos de dársela sin esperar a que nos lo pidan.
Vemos el vídeo y comentamos cómo podemos hacer realidad esta historia en el día de hoy en nuestra clase…

 

Jesús es el buen pastor

Jesús dijo a sus discípulos:
– El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas escuchan su voz; y él va llamando a cada una de las ovejas por su nombre y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina por delante de ellas y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
(Juan 10)

Acabamos de leer un trocito del evangelio de este próximo domingo…
¿Habéis visto alguna vez un pastor con sus ovejas?
¿Habéis podido hablar con algún pastor que cuida las ovejas en algún pueblo donde vais con la familia?
Podemos comentar algo que nos parece interesante del pastor con sus ovejas (si lo hemos visto o si alguien nos lo ha contado…)

Jesús cuenta esta parábola para hablar de cómo es el Padre Bueno que conoce y cuida a cada persona.
Al contarles la parábola del Buen Pastor, sus discípulos también se dieron cuenta que Jesús hablaba de él mismo. Jesús es como un buen pastor… él nos conoce a cada uno y sabe lo que nos gusta, lo que nos preocupa, lo que nos alegra y lo que nos pone tristes…

Vemos ahora el vídeo y nos alegramos de tener a Jesús como un buen Pastor que nos lleva por buenos caminos y nos va a buscar si nos perdemos…

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