¡Nos hemos cuidado un curso entero!

Escuchamos un trocito del evangelio de Lucas, que nos ha acompañado durante este curso:

Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.
Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo:
– «Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.» (Lc 10)

Durante un minuto, con los ojos cerrados, repetimos en nuestro interior varias veces:
¡Nos hemos cuidado un curso entero!

Y agradecemos este curso que termina por poder cuidarnos y dejarnos cuidar…

Para terminar hacemos juntos, despacito, esta ORACIÓN:

Jesús, no tienes manos

Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos
para cuidar de las personas que nos necesitan.

Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies
para acercarnos a aquel que está solo y triste.

Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios
para decir siempre palabras amables y llevar buenas noticias.

Jesús, somos hoy tus manos, tus pies, tus labios
y, sobre todo, tu corazón
para llevar tu cariño a todos
para cuidar a quienes más necesitan de tu amor.

Celebrando…

LOGO HARA

Logo HARA

Nos sentamos en una postura cómoda, con la espalda recta.
Inspira suavemente. Inspira en 1, 2, 3 y 4. Lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3 y 4 y suelta en 1, 2, 3 y 4.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.

Cada uno de vosotros va a celebrar el final de curso.
Simplemente levántate cerca de tu silla y muévete al escuchar la música.

(Si algún niño no se quiere levantar puede quedarse sentado.
Ponemos solo el AUDIO de la canción. Son 3:20 min):

“Celebra la vida”

(Al cabo de un tiempo bajamos la música y decimos):

Disfruta este final de curso y llévate todos los momentos felices que has vivido.
Ahora, puedes pasear por la clase y darle gracias a tus compañeros por las cosas buenas y bonitas que has compartido con ellos.

(Subimos la música)

(Al final de la canción pedimos que cada uno se siente es su silla, que estén en silencio y cierren los ojos)

Para terminar vamos a centrarnos en nuestra respiración.
Inspira suavemente. Inspira en 1, 2, 3 y 4. Lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3 y 4 y suelta en 1, 2, 3 y 4.

Ahora poco a poco, cada uno a su ritmo, sin prisas, abre los ojos.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿Qué es lo que más me ha gustado del curso y quiero celebrar?

“Buscamos sonrisas”

Sueño de Morfeo

https://www.youtube.com/watch?v=PCOdk0nmFW4

Busco sonrisas que no lleven prisas,
que sean de verdad con credibilidad, que salgan de dentro.
Busco ese gesto, en peligro de extinción.
Yo quiero sonrisas que llenen esta canción.

BUSCO EN LAS CARAS DE TODOS ESA GRAN SONRISA,
OJOS QUE BRILLEN LLENOS DE EMOCIÓN.
BUSCO SONRISAS PARA ENAMORARNOS,
PARA SENTIRNOS VIVOS, PARA ILUSIONARNOS.
BUSCO SONRISAS, DAME UNA SONRISA
(x2)

Busco sonrisas que no sean postizas, busco afinidad,
esa complicidad, busco ese momento.
Busco ese gesto lleno de satisfacción,
yo quiero sonrisas que salgan de corazón.

BUSCO EN LAS CARAS…

Busco sonrisas. Busco sonrisas.
(Sonrisas, sonrisas, sonrisas)
Regalarme una sonrisa, (sonrisas)
sólo quiero sonrisas, busco sonrisas, busco sonrisas.

BUSCO SONRISAS PARA ENAMORARNOS,
PARA SENTIRNOS VIVOS, PARA ILUSIONARNOS.
BUSCO SONRISAS, DAME UNA SONRISA (X2)

Busco sonrisas, busco sonrisas, busco sonrisas.

Hoy damos gracias

Hoy comenzamos nuestro día con una oración para dar gracias.
Podemos hacerla entre todos, leyendo cada uno en alto dos líneas…
Al final podemos dejar un ratito de silencio y el que quiera puede añadir algún «gracias» más…

Hoy, Jesús, te damos gracias
por enseñarnos a vivir como hermanos.

Gracias por enseñarnos a perdonar
y cuidar a las personas que tenemos alrededor.

Gracias por enseñarnos cómo querer,
y darnos el ejemplo del mayor amor.

Gracias por la madre que nos diste,
que nos cuida y nos acompaña siempre.

Gracias por tu Palabra
tan clara, tan sencilla, tan llena de vida.

Gracias por invitarnos a seguirte
construyendo un mundo mejor en la tierra.

Gracias por confiar en nosotros
e invitarnos a colaborar con tu gran trabajo.

Gracias por enseñarnos a vivir en comunidad.
Gracias por la Iglesia, que es nuestra gran familia.

Por todo, gracias, Jesús.

No dejes de soñar

Empezamos la semana con esta canción de Manuel Carrasco: “No dejes de soñar”.
Con ella agradecemos este curso vivido, recordamos los momentos bonitos que hemos pasado juntos…
No dejes de soñar este verano y disfrutar de las vacaciones con la familia y los amigos
Y, sobre todo, nos animamos a seguir “soñando juntos” el próximo curso.
¡Soñemos!

 

 

Confiar como el labrador

Jesús dijo a la gente:
– El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra.
Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega. (Mc 4)

En el Evangelio de este domingo próximo, Jesús nos cuenta cosas que las personas del campo saben muy bien.
Los labradores preparan la tierra, siembran la semilla, riegan, quitan las malas hierbas,…
Pero después toca descansar, dormir y confiar que la semilla dará fruto.

Nosotros hemos estado “sembrando” este curso buenas semillas con nuestro trabajo…
Ahora, en unos días, toca descansar y dejar que, lo que hemos trabajado, germine y crezca, para que dé buen fruto…

Vemos como nos lo cuentan los amigos de VALIVAN con sus dibujos…

Agradecido

LOGO HARA

Nos sentamos en una postura cómoda, con la espalda recta.
Inspira suavemente. Inspira en 1, 2, 3 y 4. Lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4.
Coge aire otra vez despacio y vete soltándolo lentamente.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.

Escucha la música…

https://www.youtube.com/watch?v=DHabOBfwEBo

Ahora siente cómo te elevas…
Subes y te tumbas en una nube. Estás muy a gusto.

Sientes cómo la nube se mueve.
Sientes también el latido de tu corazón… Fíjate cómo respiras.
Te sientes, bien, tranquilo, acogido…

En la nube, relajado, vas a recordar ahora algunos momentos que has vivido este curso con tus compañeros, tus profesores, tu familia…

Recuerda esos momentos y deja que te invadan las mismas sensaciones y sentimientos que tenías entonces.

(Dejamos tiempo escuchando la música)

La nube ahora se va a parar en el lugar que tú quieras.
Allí, despacito y con suavidad, te vas a bajar y te sientas.

Pon la mano izquierda sobre el corazón y la mano derecha encima.
Así da las gracias por los momentos vividos este curso, por las personas, profesores que te han acompañado y los compañeros con los que has compartido el curso.

(Se deja tiempo con la música para que puedan dar gracias en su interior…)

Ahora, poco a poco, cada uno a su ritmo y sin prisas, abre los ojos.

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿Alguna cosa que he recordado o por la que quiero dar las gracias?

Los niños no deben trabajar…

¿Conocemos algún niño que tenga que trabajar y no pueda ir a la escuela?

Hoy, 12 de junio, es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.
Este día se celebra para sensibilizar a la sociedad sobre el problema del trabajo infantil.
La solución contra ese gran problema es la educación.
Nosotros tenemos la suerte de poder venir al colegio, de poder estudiar… pero muchos niños no.
Hoy nos acordamos de ellos y pedimos que todos los niños del mundo puedan estudiar, jugar, disfrutar de la familia y de los amigos…

 

 

Abramos los ojos

El pasado día 8 se celebró el Día Mundial de los Océanos.
El lema de este año 2024 es «Despertar nuevas profundidades”.
Es una llamada a que abramos nuestros ojos y conozcamos un poco más la importancia que tienen que los océanos en nuestras vidas.
Los océanos albergan la mayor parte de la biodiversidad de la tierra.
Son los pulmones de nuestro planeta porque generan la mayoría del oxígeno que respiramos.
Además son la principal fuente de alimento para millones de personas en todo el mundo.

Vemos el vídeo y compartimos lo que más nos ha gustado…

1-2 Primaria

3-6 Primaria

 

Las bayas del bosque

En un lejano y frondoso bosque, vivía una manada de ciervos. Entre ellos, había un ciervo joven llamado Leo, que era muy rápido y ágil. Sin embargo, Leo tenía una característica que lo hacía diferente a los demás: era muy egoísta. Siempre pensaba en sí mismo y nunca compartía sus hallazgos ni ayudaba a los otros ciervos.

Un día, mientras corría por el bosque, Leo descubrió un claro lleno de suculentas bayas. Eran las bayas más jugosas que había visto en su vida. Decidió no contarle a nadie sobre su hallazgo para tener todas las bayas para él. Cada día, Leo iba al claro y comía hasta saciarse, guardando algunas bayas en un escondite secreto para los días de invierno.

Mientras tanto, el resto de la manada estaba teniendo dificultades para encontrar comida. El invierno se acercaba y las bayas y hojas eran cada vez más escasas. Algunos de los ciervos más viejos y débiles comenzaban a perder peso y fuerzas. A pesar de ver la necesidad de sus compañeros, Leo seguía disfrutando de su festín secreto sin compartir ni una sola baya.

Un día, una tormenta terrible azotó el bosque. El viento soplaba tan fuerte que Leo no pudo llegar a su escondite de bayas. Al día siguiente, cuando finalmente pudo salir, descubrió que la tormenta había destruido el claro de bayas y arruinado su escondite. Leo estaba desolado; su fuente secreta de comida había desaparecido.

Desesperado y hambriento, Leo volvió a la manada. Cuando llegó, vio que los otros ciervos se ayudaban mutuamente. Compartían la poca comida que tenían y se mantenían juntos para darse calor. Leo, cansado y avergonzado, pidió ayuda.

—He sido muy egoísta y no compartí con ustedes las bayas que encontré —confesó Leo—. Ahora, no tengo nada y estoy hambriento. ¿Podrían perdonarme y ayudarme?

Los ciervos, aunque sorprendidos por la confesión de Leo, lo aceptaron con compasión. Compartieron su comida con él y lo acogieron en el grupo para que no pasara hambre ni frío.

Leo, profundamente conmovido por la bondad de sus compañeros, decidió cambiar su actitud. Aprendió que la vida en comunidad era mucho mejor cuando todos se ayudaban y compartían lo que tenían.

Con el tiempo, Leo se convirtió en uno de los ciervos más generosos del grupo. Siempre estaba dispuesto a ayudar y compartir sus hallazgos con los demás. Gracias a esta nueva actitud, la manada se fortaleció y superaron juntos los desafíos del invierno.

La manada prosperó y vivió en armonía, recordando siempre que la generosidad y el apoyo mutuo eran fundamentales para sobrevivir y ser felices. Y Leo, por su parte, nunca olvidó la lección que aprendió: cuando compartimos y pensamos en los demás, todos salimos ganando.