Reconocieron a Jesús al partir el pan

Dos discípulos de Jesús iban caminando a un pueblo llamado Emaús, que estaba a pocos kilómetros Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y se puso a caminar con ellos; pero sus ojos no eran capaces de reconocerle.
Jesús les dijo:
– «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?»
Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió:
– «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo:
– «¿Qué cosas?»
Ellos le dijeron:
– «Lo de Jesús el Nazareno… al que nuestros sumos sacerdotes condenaron a muerte y crucificaron.
Al acercarse al pueblo a donde iban, Jesús hizo un gesto de adelante. Pero ellos le dijeron:
– «Quédate con nosotros, porque atardece y está empezando a anochecer».
Jesús entró a quedarse con ellos. Estando en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo pasó. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron… y se volvieron a Jerusalén a decir a los demás que Jesús se les había aparecido y cómo le habían reconocido al partir el pan.                            (Lc 24)

Hemos leído un tozo del Evangelio de este domingo próximo.
Es una historia muy bonita, que ya hemos leído o escuchado muchas veces…
Dos discípulos de Jesús se vuelven a su pueblo, tristes y desilusionados, porque han matado a Jesús en la cruz…
Jesús resucitado se pone a caminar con ellos, pero no lo reconocen…
Hasta que, en la cena, Jesús parte el pan y se lo reparte… y ¿de qué momento se acuerdan?
De cuando Jesús, en la última cena con ellos, hizo eso mismo… por eso lo reconocieron!!.

A veces a nosotros también nos pasa lo mismo: no reconocemos a Jesús en nuestra vida y nos sentimos tristes y desanimados.
Ojalá nos demos cuenta que Jesús resucitado nos acompaña a lo largo de todo el día…
Para ayudarnos a que sea así, hacemos juntos, despacio, esta ORACIÓN:

Buenos días, Jesús resucitado
acompaña el camino que vamos a recorrer hoy,
como lo hiciste con los discípulos de Emaús.

A veces nuestros ojos están un poco cerrados,
por el sueño o porque vamos pensando en nuestras cosas
y no somos capaces de reconocerte a nuestro lado.

Por eso te decimos hoy, Jesús:
Abre nuestros ojos y nuestro corazón
para que sepamos reconocerte a nuestro lado.

Que al terminar este día pueda decir con alegría:
Gracias Jesús por caminar hoy a nuestro lado. Amén