No me imagino la vida sin ti

Vamos a escuchar la canción “Corazones” que cantan Miguel Bosé y Ana Torroja.
Atento a la letra.
Después compartimos qué nos ha gustado…

Para comentar después de escuchar la canción:
A quién le dirías: “No me imagino la vida sin ti”.
Piensa qué personas son muy importantes para ti, te quieren, te cuidan, te acompañan,…
Agradece hoy que esas personas estén cerca de ti!.
Agradece también lo que viviste con alguna de esas personas si ya no está (abuelos,…)
En silencio, sin decirlo en alto, di sus nombres y di a cada uno ¡GRACIAS!

La pinza en la nariz

En Villaolorosa todos los vecinos iban con una pinza en la nariz para no oler nada. Porque en Villaolorosa había que pagar por disfrutar de los aromas.

Todo el que pasaba por la floristería y olía las flores tenía que pagar. Y todo el que pasaba por la panadería y aspiraba el delicioso aroma del pan recién hecho tenía que pagar. Y también había que pagar si se disfrutaba del olor de la pastelería, de la frutería o de los restaurantes.

Hasta que un día llegó a Villaolorosa el ladrón de olores. El ladrón de olores se paseaba por la ciudad con un pasamontañas y unas gafas oscuras, pero con la nariz descubierta. Y con todo el descaro del mundo se paraba a olerlo absolutamente todo, y luego se iba brincando y gritando:
– Lo he robado, lo he robado. El olor es mío.

– Esto no puede ser -decían los comerciantes afectados. Habrá que avisar a la policía.

La policía detuvo al ladrón de olores varias veces, pero al final lo tenían que soltar, porque no podía devolver lo que había olido ni pudieron probar que, en realidad, el ladrón tuviera en su poder los olores.
Pero los comerciantes y todos los afectados insistieron.
– Queremos que este caso se juzgue en la corte suprema -dijeron.

Después de mucho esfuerzo, los afectados consiguieron que el ministro de justicia se acercara hasta Villaolorosa en persona.
– Traedme al ladrón -ordenó el ministro.

El ladrón se presentó ante el ministro. Este le preguntó:
– ¿Es verdad que has robado los olores de toda esta gente?

El ladrón de olores respondió:
– Sí, señor ministro. He olido todo, todo, todo.

El ministro le preguntó:
– ¿Has pagado por ello?

– No, señor ministro, no he pagado nada.

El ministro volvió a preguntar al ladrón:
– Pero sabes que esta gente cobra a la gente por disfrutar de los olores de sus productos, ¿verdad?

El ladrón dijo:
– Lo sé. Sé que cobran dos monedas por oler, pero no me parece justo.

La gente empezó a hablar. El ministro mandó callar.
– ¡Silencio! Quiero que saques diez monedas y las pongas en tu mano. Y que se acerquen los demandantes.

Todos obedecieron. El ministro siguió hablando:
– Ahora ordeno que el ladrón sacuda las monedas entre sus manos.

El ladrón hizo lo que el ministro le ordenó.
Cuando terminó, el ministro se dirigió a los demandantes y les preguntó:
– ¿Habéis oído el sonido de las monedas en las manos del ladrón?

Todos dijeron que sí. El ministro siguió hablando:
– Estupendo. Pues ya está todo resuelto. Dense por pagados con el sonido del dinero. Y ordeno que, a partir de ahora, todo aquel que quiera olor pueda pagar haciendo sonar las monedas.

A partir de entonces todos los habitantes de Villaolorosa se quitaron las pinzas de la nariz y ya nadie más pudo exigir un pago por oler. Curiosamente los comerciantes empezaron a vender más porque, atraídos por los maravillosos olores que salían de sus comercios, la gente compraba mucho más.

Y, desde entonces, se hizo popular saludar con un “qué bien huele” y responder “pues mejor sabrá”.

 

¿Qué quieres que haga por ti?

Jesús le dijo:
– ¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
– Maestro, que pueda ver.
Jesús le dijo:
– Anda, tu fe te ha curado.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino. (Mc 10)

Este domingo, el Evangelio nos cuenta una historia conocida entre Jesús y un ciego llamado Bartimeo (el nombre quiere decir: “El hijo de Timeo”):
Atentos a lo que le pregunta Jesús…
Después de ver el vídeo podemos dejar un momentito de silencio para que cada uno le diga hoy a Jesús que quiere que haga por él hoy (algo para mi familia, para mi clase, para otras personas, para arreglar alguna cosa que no nos gusta del mundo…)

1-3 Primaria

4-6 Primaria

 

Me cuido…

 

LOGO HARA

Nos sentamos cómodamente en la silla, apoyamos los pies en el suelo, las manos sobre las piernas y la cabeza erguida, como si un globo que flotara sobre ella, tirase de la cabeza suavemente hacia arriba.

¿Estás listo?

Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre. Inspira en 1, 2, 3 y 4. Lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3 y 4 y suelta 1, 2, 3 y 4.

Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.

https://www.youtube.com/watch?v=9Q634rbsypE

Estamos aquí ya, tranquilos, y escuchando la música.

Hoy vas a darte un masaje.
Vas a juntar las manos, vas a frotarlas despacio.

Lleva ahora las manos a tu barbilla.
Sube por el centro de la cara suavemente… hasta la frente y haz pequeños caracoles por ella hasta llegar a las sienes…

Acaricia tus ojos, tu nariz, tu boca…y vuelve a la barbilla.

Sube por el centro de la cara otra vez suavemente… hasta la frente y haz pequeños caracoles por ella hasta llegar a las sienes…

Baja ahora por los lados de tu cara, acariciándola despacito.

Al llegar a la barbilla, vuelve a subir por el centro… y baja por los lados, muy despacio.

Despacito, haz este movimiento varias veces mientras piensas en tu interior:

“Estoy tranquilo, en paz, me cuido y me siento bien”.

Realiza ahora una inspiración profunda y suelta el aire despacio.
Haz otra inspiración profunda y echa el aire despacio

Dejamos un momento en silencio y… poco a poco, a tu ritmo y sin prisas, abre los ojos.

Para compartir:
¿Cómo te he sentido?
¿Qué me ha resultado más fácil?

 

¡Que la paz no tarde!

Llevamos tantos días con la Guerra en Ucrania, en Gaza, en Líbano y en otros muchos lugares del mundo que ni conocemos…
Casi nos estamos acostumbrando a ver bombardeos, muertos, escuelas y hospitales destruidos.
Ya casi no nos “duele” ver a mujeres, niños, ancianos, familias enteras… que dejan sus casas, lo poco que tienen, y huyen para salvar sus vidas.

Hoy vamos a hacer un momento de SILENCIO (dejamos 2 o 3 min)
Un silencio muy profundo, para que nuestro corazón se despierte!
En el interior de nuestro corazón hacemos sitio a tantos que sufren…

Después vamos a hacer juntos, despacio, esta ORACIÓN:

Jesús:
Te pedimos que pronto llegue la PAZ
a todos los lugares donde hay guerra.

Jesús:
Toca el corazón de los que dirigen los países
de las organizaciones internacionales donde se toman decisiones.
Toca su corazón, para que sea posible la PAZ.

Jesús:
Cuida de todas las personas que tienen que dejar su casa,
su pueblo, su país, para poder salvar su vida.
Haz que mucha gente siga ayudando a todos los refugiados.

Jesús:
Haznos a nosotros personas que quieren la PAZ,
haznos personas con corazón bueno, capaz de perdonar.
Que no usemos la violencia entre nosotros,
que no permitamos que otros, cerca de nosotros la usen.

Jesús:
¡Que la PAZ no tarde!
Hace tanta falta…
Que paren pronto las guerras
y no tengan que morir más inocentes. Amén.

 

Juntos es posible

Hoy vamos a leer una historia. Seguro que con tu imaginación vas darte cuenta de que a veces pasamos por situaciones parecidas a lo que se cuenta.
Después podemos compartir lo que esta historia le dice a cada uno…

Había una vez un ogro que se dedicaba a asustar a todos los animales y seres del bosque. Se paseaba entre los árboles y los arbustos como si todo fuera suyo, asustando a todos los que se encontraba.

El ogro fanfarroneaba todo el tiempo, siempre dispuesto a mostrar que era superior a los demás. Y como no había en el bosque nadie lo suficientemente grande y fuerte como para enfrentarse a él, el ogro fanfarrón no dejaba de molestar.

Un día, un duende y un cervatillo se pusieron de acuerdo para intentar asustar al ogro y que los dejara en paz.

– He encontrado un espejo en el bosque y he tenido una idea -dijo el duende. Lo único que tienes que hacer es provocar al ogro para que te persiga y esconderte detrás del espejo.

– ¿Qué harás tú? —preguntó el cervatillo.

– He estado practicando y me he fabricado un tubo que amplifica la voz -dijo el duende. ¡Ya verás!

Al día siguiente, el cervatillo se hizo el encontradizo y provocó al ogro.

– ¡Eres el ogro más feo del mundo! -gritó el cervatillo.

– Como te coja te vas a enterar -dijo el ogro.

– ¡Inténtalo, ogro fanfarrón, feo y bobalicón! -dijo el cervatillo.

– ¿Cómo has dicho? -gruñó el ogro. ¡Te vas a enterar!

El ogro fue hacia el cervatillo, que empezó a correr por todo el bosque. Pero en vez de llevarlo directamente hasta el espejo, decidió darse una vuelta para cansar al ogro primero.

– ¡Estás loco! ¡Como te coja…! -le decían los demás animales.

Después de un rato, el cervatillo llegó hasta el lugar que había acordado con el duende y se escondió detrás del espejo. En cuanto el ogro lo alcanzó, se vio reflejado en el espejo, a la vez que el duende, haciendo una voz profunda y potente, gritaba:

– Te voy a comer, ogro; te voy a comer. Ven aquí y no te escapes.

El ogro, que nunca se había visto en un espejo, pensó que de verdad había otro ogro allí. Y se asustó tanto que salió corriendo.

Nadie le ha vuelto a ver por el bosque. Pero, por si acaso, han guardado el espejo a buen recaudo, por si tienen que volver a darle al ogro de su propia medicina.

 

Quiero ser el primero…

Jesús les dijo:
– Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. (Mc 10)

El Evangelio de este domingo nos habla de algo que es muy habitual en nosotros y en todas las personas.
¡Queremos ser los primeros!
Los primeros en clase, los primeros en el patio, los primeros cuando estamos con los amigos en algún juego, los primeros a la hora de entrar al cine o al concierto de algún grupo de música que nos gusta,…
También los amigos de Jesús querían ser los primeros.
Mirad lo que cuenta este video…
Después podemos comentar lo que dice Jesús a sus amigos: “El que quiera ser el primero…”
¿Qué nos parece?

Me siento acogido

LOGO HARA

Nos sentamos cómodamente en la silla, apoyamos los pies en el suelo, las manos sobre las piernas y la cabeza erguida, como si un globo que flotara sobre ella, tirase de la cabeza suavemente hacia arriba.
¿Estás listo?
Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre.
Inspira en 1, 2, 3 y 4 y lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3 y 4  y suelta en 1, 2, 3 y 4.

Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.

https://www.youtube.com/watch?v=zd4qEnBJ0ts

Vamos a hacer un viaje a un lugar lejano…
Eres un niño, una niña que está en un bosque. Te gusta caminar por él. Hay muchos árboles, animales diferentes, flores…
Andas y andas pero ya… te encuentras cansado… el agua y la comida se te han acabado, todavía te queda una linterna y algún juguete pero claro, así no tienes ganas de jugar.
Sigues andando y cuando ya no sabes qué hacer, llegas a una aldea con un montón de casas.
En esa aldea viven muchas personas de color más oscuro.

Al verte les llamas la atención porque tu piel es más blanquita.
Un grupo de niños se acerca a ti. Sin darte cuenta te habían cogido de la mano y llevado a su escuela.
Su colegio es más pequeño que el tuyo y no tiene tantas cosas.
Es la hora de comer y te invitan a sentarte con ellos. Te dan un plato con arroz y un vaso de agua.
¡Qué bien con la sed que tengo, pensaste!

Cada uno ha puesto en tu plato una cucharada de arroz para que puedas comer. ¡Vaya!
De repente todos se ponen a aplaudir: hoy es un día especial y tienen unos dulces también.
¡Qué contentos de comerlos y de poder compartirlos contigo!

Después de comer, juegas y hablas con tus nuevos amigos. Pasas un rato estupendo.
Y piensas: ¡Qué bien que me encontrara con gente tan buena y acogedora!
¡Me siento seguro con ellos!

Ahora se acercan unas mamás y papás porque quieren ayudarte a volver con tu familia.
¡Claro, tenías que volver a casa!
¡Qué historia más bonita para contar en el colegio cuando vuelva!

Ahora ya tranquilo escucha la música

(Se deja tiempo con la música para reflexionar)

Realiza una inspiración profunda y suelta el aire lentamente. Inspira y suelta en 1, 2, 3, 4.
Poco a poco, cada uno a su ritmo y sin prisas, abre los ojos.

Para compartir:
– ¿Cómo me he sentido al encontrarme con gente desconocida y que me dieran todo lo que tenían?
– Si me encuentro yo a alguien diferente, ¿hago lo mismo? ¿le ofrezco mi casa o mi colegio y mi comida?

 

Uno de cada diez

Hoy, 17 de octubre, es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
Más de 700 millones de personas en todo el mundo viven en la pobreza extrema.
Eso significa que 1 de cada 10 personas del mundo son pobres…
Recordamos y agradecemos hoy a tantas personas y entidades que trabajan para que no haya pobres.

Además, vamos a ver un vídeo y podemos pensar:
¿Y si yo fuera esa persona de cada diez que es pobre y no tuviera casi de nada, ni casa, ni comida, ni medicinas, ni escuela,…?

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