Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
– Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos.
Paseando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo:
– Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y le siguieron.
Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando la Buena Noticia del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
El Evangelio del domingo próximo nos habla de Jesús que llama a sus discípulos para que fueran con él a llevar a todos los lugares y personas una buena noticia: Dios nos ama, somos sus hijos y quiere que seamos felices…
Por eso también ayudarán a que los enfermos recuperen su salud.
¡Hoy Jesús también nos elige a nosotros para llevar esa buena noticia!
