NO FUE MI CULPA

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Tanto amor es contagioso

MODALIDAD   Visualización – contemplación                      Evaluación Hara

MÚSICA

 Ludovico – Waterways (new)

GUION

Hoy quiero ayudaros a entender y revivir algo muy especial. Quizá inicialmente no os atraiga, lo entiendo, pero os animo a intentar vivirlo en la línea de otras relajaciones y visualizaciones que hemos aprendido. Esta vez el tema que os propongo os parecerá conocido. Se trata del camino hasta la cruz de Jesús. Es algo difícil de contar, es la parte más triste de su vida, no va a ser divertido y agradable, pero creo que va a merecer la pena. ¿estáis preparados? Ya sabéis como murió Jesús, fue un momento muy triste, lo que os propongo es acompañarle, estar a su lado, cuando una persona está enferma o lo pasa mal  necesita tener a alguien a su lado, ¿queréis estar con Jesús en ese momento tan difícil?

[Muy bien, aunque lo de Jesús pasó hace más de 2000 años y entonces le dejaron muy solo y lo pasó tan mal hoy sigue vivo entre nosotros y cuando recordemos su vieja historia él se va a sentir realmente acompañado por cada uno de nosotros hoy. Le van a llegar nuestro cariño y nuestra cercanía y las va a sentir con tanta fuerza como si hubiéramos podido estar allí entonces. ¿Queréis acompañarle? ¿queréis estar a su lado?]

Nos disponemos en la “postura básica” . Vamos a hacerlo dejando volar nuestra imaginación, como si nos metiéndonos en la escena de una película, todo será imaginación, menos el cariño y la cercanía con Jesús, esa va a ser de verdad.

Como es algo especial vamos a prepararnos bien: quitar trastos… nos sentamos cómodamente… pies en el suelo…manos sobre las rodillas… espalda sobre el respaldo… cuello un poco estirado… ojos cerrados… y sentimos nuestra respiración, para así, en silencio, pase lo que pase alrededor, podamos escuchar y dejar hablar a nuestro corazón.

(música suave ¿?)

Es mediodía, hace mucho sol y calor… estas en una de las callejuelas de Jerusalén, hay mercado y bastante gente. Escuchas, paseas, parece que no te ven, no notan que estas allí, pero tu a ellos si… (silencio)

De pronto oyes jaleo, por otra calle sube gente dando voces, insultando, ¡algo pasa! Son soldados romanos, parecen enfadados, están gritando a un joven con una cruz en la espalda. Está muy cansado, está herido, no puede más, pero le gritan… mientras camina (silencio).

Te acercas a ver, ¡es Jesús! Parece que nadie pueden verte, por eso te acercas aún mas, te acercas hasta ponerte a su lado.  Oyes las voces, ves como  le pegan,…  tú le acompañas mientras camina… (silencio)

Notas que está muy cansado, que le duelen las heridas, y por eso le abrazas, le coges la mano y tratas de ayudarle. Le acompañas mientras camina…

Nadie te ve, pero algo te dice que Jesús si, que sabe que le acompañas y que estás a su lado. Notas que en medio del dolor te sonríe, agradece que estés con él, te mira y coge fuerzas para seguir.  Nadie lo entiende, nadie se da cuenta, pero Jesús camina más rápido, con un poco más de fuerza, incluso se le ve una pequeña sonrisa, ¿cómo es posible? Nadie comprende, pero vosotros si, Jesús y tu sabéis lo que pasa. Seguís caminando (pausa)

Llegáis arriba del monte, los dos comprendéis lo que va a pasar. Jesús tiene miedo, no quiere que le hagan daño, no quiere morirse, pero sabe que no está solo, tu sigues ahí, a su lado, y el Padre también está con él, a su lado. Jesús confía.

Todo pasa muy rápido, le ponen en la cruz, le levantan al cielo… a ti te da mucha pena, no quieres mirar, pero sigues a su lado.

Es él el que te mira, apenas le quedan fuerzas pero te sonríe, te sonríe con mucho cariño y te da las gracias.

El viento sopla fuerte, el sol abrasa, el tiempo pasa, y tu a su lado, sintiendo lo mal que lo está pasando, se te encoje el corazón, pero te animas porque estás sintiendo su cariño, sintiendo lo bueno que es, sintiendo cómo perdona. Sorprendido observas la mirada de Jesús a toda la gente, incluso a quienes le han hecho daño, notas que también para ellos, como para ti, es una mirada de cariño. (pausa)

Ya no tiene fuerzas, que se está agotando, y de pronto percibes algo nuevo… hay alguien más con vosotros! Alguien que nadie puede ver, solo tú, ni siquiera Jesús, es el Padre. Viene a darle un inmenso abrazo, no el último, sino ¡el primer abrazo! Y cuando todos ven que Jesús muere tú ves algo más. Algo maravilloso, ves como el Padre le abraza y se lo lleva. (Pausa) Al alejarse, ambos se vuelven, te miran a ti, te sonríen y te envían un beso. Sientes que ese beso realmente te llega y te llena, te llena completamente de cariño y de paz, te hace sonreír y te hace saber que ahora son ellos los que van contigo, los que nunca dejarán de acompañarte. Siente el beso, siente su cercanía. (pausa)

Bajas de la montaña, caminando despacio, vuelves a las calles, pero ahora no son las calles de Jerusalén, son las calles de tu barrio, caminas por tu barrio con una misteriosa sonrisa. La gente no lo entiende, te nota contento, incluso se les contagia un poco esa sonrisa. Tu sientes que alguien va contigo, aunque ni tu ni nadie pueda verlo, pero está a tu lado.

Poco a poco vamos recuperando el moviendo de los dedos, los hombros… abrimos los ojos.

Anotamos

Podemos charlar de cómo nos ha ido y hacer un dibujo o anotar algo que nunca queramos olvidar de lo que hemos sentido.

 

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Recargamos pilas

MODALIDAD Masaje                    Evaluación Hara

MÚSICA Brian Crain   Dream of Flying

GUIÓN

En esta ocasión vamos a ayudarnos unos a otros a entrar en el silencio, la interioridad, el encuentro con lo más profundo. Lo haremos a través de un sencillo masaje en el pelo. Nos colocamos por parejas, como queramos, uno será el primero en recibir el masaje, permanecerá sentado y el otro se colocará detrás disponiéndose a darlo, pero sin comenzar aún. Si disponemos de tiempo cambiaremos los rolles, si no otro día.

Quien va a recibir el masaje se coloca en la “postura básica” (sep1) para acoger y poder vivir mejor el masaje.

Quien va a dar el masaje observa el ejemplo: este masaje consiste en

“Teclear” con los dedos de ambas manos por toda la cabeza de nuestro compañero. Lo haremos con suavidad, en círculos simétricos del centro hacia delante para volver por los laterales…

“Masajear” acariciando con las yemas de los dedos el cuero cabelludo…

“Masajear” suavemente con los pulgares la zona inferior de la nuca…

Antes de lanzarnos, pensamos un momento lo que vamos a hacer, pensamos en la persona que vamos a cuidar y en qué puede necesitar más. Nuestro objetivo es ayudar a este compañero a sentirse relajado, cuidado, valioso… A través de nuestros dedos vamos a “cargarle las pilas” para todo el día aportándole nuestro cariño y nuestra propia paz. ¿preparados?. Cuando os sintáis preparados, cuando seáis conscientes del valor de lo que se os invita a hacer adelante.

Quien recibe el masaje trata de acogerlo sin pensar en nada, dejándose cuidar y respirando calmadamente.

Anotamos

¿Cómo te has sentido al dar el masaje? Y si te ha tocado recibirlo ¿cómo te has sentido? ¿Hay algo que quieras anotar? ¿Alguna idea para la frase de máxima de hoy?

 

 

 

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En mí hay mucha luz

 

MODALIDAD  Visualización Evaluación Hara

MÚSICA:

CONCIERTO DE ARANJUÉZ – Joaquín Rodrigo

GUION

Nos preparamos para la visualización con la postura básica..

Quiero que imagines ahí arriba, por encima de tu cabeza, una estrella muy bonita que está llena de luz blanca, una luz blanca preciosa, brillante y resplandeciente. Quiero que veas esa luz bajando hacia ti como un suave río hasta que te llegue a la parte más alta de la cabeza. Y ahora, quiero que lleves esa luz pura por dentro de la cabeza y la bajes por todo el cuerpo hasta que te llenes de maravillosa luz blanca.

Siente la luz bajando por tu rostro, tu cuello, por los brazos, hasta el final, hasta que notes que te llega a las manos y que te llena todos los dedos, uno a uno.

Siente esa luz que te baja por el pecho, por la espalda, por el estómago, por la tripa, hasta abajo, y llega a las piernas, y cuando notes que ha llegado, sigue bajándola hasta que alcance los pies, y luego siente la luz que inunda también los dedos de los pies, uno a uno.

Ahora, quiero que mires dentro de tu corazón. Siente como si esa luz te estuviera llenando de cariño. Te hace sentir amado y amada. Notas como sigue llegando a ti la luz y te llenas de amor por la gente. Sientes fuerzas para querer a todos. Sigues acogiendo ese cariño que te llega y te llena desde la cabeza a cada extremo de tu cuerpo y dejas que brote una sonrisa de agradecimiento.

Sientes el deseo de regalar a los demás toda esa luz que te ha llegado, te imaginas tocando a diferentes personas y transmitiéndoles tu sonrisa y esa especie de cariño.

 

 

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