Todo lo necesario para ayudar a los demás puede caber en una maleta: solidaridad, amor al prójimo, compañía para personas que están solas, apoyo a los que sufren enfermedades raras o presentan alguna discapacidad.
Jesús les dijo:
– “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da la vida por las ovejas: el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas”. (Jn 10, 11-12)
Nos sentamos cómodamente en la silla, apoyamos los pies en el suelo, las manos sobre las piernas y la cabeza erguida, como si un globo que flotara sobre ella, tirase de la cabeza suavemente hacia arriba.
¿Estás listo?
Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre. Inspira, 1, 2, 3, 4, lentamente suelta en 1, 2, 3, 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3, 4, y suelta 1, 2 ,3 ,4.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.
Vamos andando por un jardín. (Pausa)
Un jardín que me gusta mucho. Me fijo en todas las flores que tiene, los árboles….
Sigo caminando.
Estoy atento a los sonidos que hay alrededor.
https://www.youtube.com/watch?v=5LwYjYppvIA
Ahora me siento y me quedo tranquilo.
https://www.youtube.com/watch?v=X0J8bUpFjRI
Vas a pensar en alguna cosa que te gustaría cambiar en este momento para acabar mejor el curso. Por ejemplo tu pereza, tu envidia, tu mal genio…
Piensa lo que te gustaría cambiar y siente que lo dejas escapar en un globo que vuela muy alto, hasta perderlo de vista.
Pueden ser una o varias cosas. Puedes soltar tantos globos como necesites.
Observas cómo se alejan… hasta desaparecer.
Mientras escuchas la música, pones tu mano izquierda sobre el corazón y la derecha encima.
Realiza ahora una inspiración profunda y suelta. Inspira y suelta. 1, 2, 3, 4… y quitas las manos del corazón.
Te sientes más alegre, sientes que tu corazón está más tranquilo.
Te levantas y sigues paseando y contemplando este maravilloso jardín. (Pausa)
Has llegado al fin del jardín. Te despides con agradecimiento del rato tan bonito que has pasado en él.
(Pausa y seguimos escuchamos música)
https://www.youtube.com/watch?v=X0J8bUpFjRI
Realiza ahora una inspiración profunda y suelta el aire. Inspira y suelta. 1, 2, 3, 4…
Dejamos un momento en silencio y… poco a poco, cada uno a su ritmo, sin prisa, abre los ojos.
Preguntas para comentar
¿Cómo te has sentido?
¿Quieres compartir de qué cosas te has desprendido en los globos?
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El día 22 de abril es el Día Internacional de la Madre Tierra.
Cuidemos entre todos a la Madre Tierra. Es la Casa común donde vivimos!!.
Que cada uno de nosotros ayude a mejorar el mundo…

Inés nació en Montepulciano, (Italia) en 1268 en una familia de las importantes de su ciudad.
Sus padres la dejaran irse a vivir a un convento de religiosas con solo 9 años.
Por ser responsable las superiores la encargaron de la portería del convento y de recibir las visitas con solo 14 años.
Siendo muy joven fue elegida superiora de un nuevo convento en su ciudad, de Hermanas Dominicas.
Destacaba de santa Inés su gran amor por Jesús y su humildad.
Cuando estaba a punto de morir sus Hermanas lloraban e Inés les dijo:
– «Si de verdad me amáis, estad alegres, porque voy a la casa del Padre Dios”
Su fiesta es el 20 de abril.
ORACIÓN:
En esta mañana, Jesús,
te pedimos por todas las religiosas del mundo,
sobre todo por las monjas que viven en los conventos.
Que vivan felices con su trabajo y su oración. Amén
Jesús es el mejor regalo ENLACE AL CUENTO
El pequeño gusano de seda.
Qué te pasa, mamá? – Le preguntó el pequeño gusano de seda a su mamá, preocupado porque últimamente la veía más amarilla que de costumbre.
Nada, hijo. Estoy un poco cansada, eso es todo. – Respondió mamá gusano mientras seguía dando vueltas dentro de una bola de seda que la ocultaba cada vez más.
¿Pero… por qué haces esa casita si nunca hemos tenido una? -Volvió a preguntar el inquieto gusano.
Cuando era tan pequeña como tú vi a mi madre hacer una como ésta, y ahora creo que ha llegado mi hora. -Volvió a responder pacientemente mamá gusano.
¿Por qué es tan pequeña?, ¿podré estar yo contigo en la casita? – Dijo de nuevo el pequeño gusano que cada vez estaba más desconcertado.
Me temo que no, hijo mío. Algún día tú serás grande y podrás hacer la tuya. – Dijo mamá gusano a quien ya apenas si se le veía la cabeza.
Mamá, tengo miedo de no volver a verte. No quiero que sufras. Ni yo quiero sufrir. – Sollozó el pequeño gusano al tiempo que le daba un último beso a su mamá.
No te preocupes, confía en mí. Estoy agotada y necesito descansar un poco. Te prometo que volveremos a vernos, pero ahora debes seguir comiendo tus hojas para ponerte grande y fuerte. Ten fe en mí y volveremos a vernos más adelante. – Gritó mamá gusano mientras cerraba el último boquete con un poco más de seda.
Pasaron los días, y la casita de mamá gusano no se movía. No se oía ni un solo ruido. Ni siquiera mamá gusano roncaba como hacía cuando dormía profundamente. Tras tres días a la puerta de la casa, el pequeño gusano sintió hambre y decidió que ya no podía esperar más a su mamá. Debía obedecerla y comer todas las hojas que pudiera para ser grande y hacer su propia casita. Muchos días después recordó de nuevo las palabras de mamá y decidió ir a hacerle una visita. La casita tenía un boquete y mamá ya no estaba dentro. Arriba, en un árbol, había alguien parecido a mamá, pero mucho más bella y joven que ella. Tenía alas, antenas, y había recuperado la vitalidad que mamá había perdido en sus últimos días.
¡Mamá!, ¡Mamá!… Eres tú… Has vuelto… Estás viva… Creía que me habías dejado solo… Mira que grande me he puesto comiendo las hojas que me dijiste – Comentó el pequeño gusano con lágrimas en los ojos.
Hijo, te dije que volveríamos a vernos… Ahora puedo hacer cosas que antes ni siquiera me atrevía a soñar… Ahora, antes de que me vaya a un país lejano, escucha mi último consejo: Nunca tengas miedo, porque lo que nos pasa dentro de la casita es lo más maravilloso que te puedas imaginar… – Habló mamá gusano antes de alzar el vuelo y desaparecer en el horizonte.
Y el pequeño gusano, con una gran sonrisa en su cara, despidió a su madre con la esperanza de que un día él también haría su pequeña casita…
Cristo, el Señor, resucitó, su amor fue más fuerte… canta el jesuita chileno Cristóbal Fones.
Nos sentamos en una postura cómoda, con la espalda recta.
Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre. Inspira, 1, 2, 3, 4, lentamente suelta en 1, 2, 3, 4.
Coge aire otra vez en 1, 2, 3, 4, y suelta 1, 2 ,3 ,4.
Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco.
Imagina un lugar en la naturaleza al que te gustaría ir a descansar: una playa, un lago, una montaña,…
Para ti es un lugar bello y mágico pues en él todo es posible.
(Pausa)
Observa bien como es tu alrededor. Elige un lugar para descansar
(Pausa)
En este lugar te encuentras seguro y protegido.
(pausa)
Siéntate y escucha esta música.
https://www.youtube.com/watch?v=UHS6SB0FOz8
Te sientes tranquilo y feliz.
Repite en tu interior: “Me siento feliz y en paz.”
Con esta energía, nos mantenemos en reposo, sintiendo, y respirando.
Inspira, 1, 2, 3, 4, lentamente suelta en 1, 2, 3, 4.
Damos gracias por las cosas que nos hacen felices y disfrutamos cada día.
(Dejamos tiempo para que los niños piensen y den gracias en silencio mientras escuchan la música.)
Inspira 1, 2, 3, 4 y lentamente suelta 1, 2, 3, 4.
Poco a poco, sin prisas, cada uno a su ritmo, abre los ojos.
Compartimos con los niños cómo se han sentido y algún detalle de su visualización.
Seguimos celebrando la resurrección de Jesús. Cantemos juntos con Valivan.

Santa Lidia de Schiedam nació en una casa humilde cerca de la ciudad holandesa de La Haya.
Con 15 años, estaba patinando con unas amigas en un lago, cuando cayó en el duro hielo y se rompió una costilla. A partir de ese momento nunca se levantaría de la cama.
Desde aquel incidente pasó por muchas enfermedades, entre ellas la peste (una enfermedad infecciosa, causada por bacterias que transmiten los animales, y que provocó muchas muertes en toda Europa).
Sorprendentemente Lidia resistía a todas las enfermedades, sufriendo mucho…
Un día descubrió la misión que Dios le pedía: acompañar con sus sufrimientos a Jesús
Desde ese día, pese a los sufrimientos, ella repartía sonrisas y amor a los que se le acercaban.
Murió el 14 de abril de 1433.
Santa Lidia de Schiedam es la patrona de los enfermos crónicos.
ORACIÓN:
Jesús, hoy queremos pedirte
por todos los enfermos, en especial,
por aquellos que tienen enfermedades largas y que no se curan,
por los enfermos crónicos.
Ayúdales a través de Santa Lidia, su patrona. Amén