Mis manos pueden cuidar

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MODALIDAD:    Masaje

MÚSICA:            Memorias de África https://www.youtube.com/watch?v=eWZ2adCaKo4

Nos colocamos por parejas.

Explicamos brevemente las fases del masaje (ver abajo).
Hacemos un ejemplo rápido, con un alumno que esté sentado para recibir el masaje, de forma que después ellos sepan cómo se hace.

Nos preparamos:

Quien recibe el masaje:
Separa un poco tu mesa (o pon tu silla de lado…) y siéntate.
Tu compañero se colocará frente a ti, de pie.
Coloca tus brazos sobre tus rodillas con las palmas hacia arriba para acoger el masaje y espera tranquilamente.
Cierra los ojos y prepárate a acoger el masaje haciendo varias respiraciones tranquilas.
Permanece en silencio todo el tiempo…

Quien da el masaje
Concentrarse haciendo varias respiraciones tranquilas.
Intenta dar el masaje con los ojos cerrados, para estar en calma y concentrado.
Durante unos segundos se frota las manos hasta que las notes calientes.
Después prepara tu interior para dar el masaje: vas a cuidar a tu compañero, que esté cómodo y tranquilo, que se sienta valioso y querido.
También puedes pensar que tus manos van a transmitir la bondad de Dios y su cariño a ese compañero.

Si ya estamos preparados empezamos con el masaje:

1.- Transmitir calor.
Pon las palmas de tus manos encima de las de tu compañero, muy cerca pero sin tocarlas.
Que tu compañero note el calor y la cercanía de tus manos.
Después de unos segundos pon una de sus manos entre las tuyas para que note el calor que le damos.
Después haz lo mismo con la otra.

2.- Amasar sus manos.
Ahora vas a coger una de las manos de tu compañero con tus dos manos y la acaricias suavemente, despacio.
Puedes comenzar por la muñeca y seguir por la palma de la mano y los dedos.
Haz lo mismo con la otra mano.

3.- Bendecir (decir bien):
Coloca las manos de tu compañero sobre sus rodillas, con las palmas hacia arriba.
Pon ahora tus manos encima de las suyas, tocándolas suavemente…
Permanece así unos segundos, deseándole todo lo mejor.
Puedes pensar, mientras tanto, que quieres ayudar a tu compañero y decir mentalmente: “¡Cuenta conmigo!”.
Poco a poco te vas despidiendo, separando tus manos de las suyas.

Si vemos que hay tempo y han hecho bien el masaje podemos cambiar de roles y repetir…

Para compartir:
¿Cómo me he sentido?
¿Qué he descubierto?

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